“Desmelenadas” El racismo sobre nuestros pelos

FOTO: Ezekixl Akinnewu En: www.pexels.com
Publicado en: 2021-08-25

Hace un tiempo en Cuba se proyectó por Canal Educativo 1 la película que, en nuestro país recibió el nombre: “Desmelenadas[1] . Al finalizar la película y como ya es costumbre, invitaron a una persona experta a hablar sobre los tópicos abordados en la cinta. Tanto los contenidos de la película como los comentarios del “experto” generaron varias reflexiones que comparto a continuación.

Lo primero que quisiera plantear es que cuando se abordan temas asociados a las mujeres y las múltiples disyuntivas por las que éstas atraviesa, se debería tener en cuenta a qué tipo de mujer estamos haciendo referencia, pues las realidades no son análogas, ni similares, aun cuando estemos abordando temas comunes como el de la autoestima y su reflejo en los medios de comunicación.

El análisis sobre este asunto debe ser múltiple, disímil, en tanto en él influyen categorías de poder como la raza, la clase social, la orientación sexual, el contexto en el que viven estas mujeres, entre otros factores que son determinantes. Lo segundo que quisiera plantear es que, aunque las situaciones en torno a la autoestima de las mujeres sean expresadas a través del arte, y sus manifestaciones tanto en una producción audiovisual, el teatro o el humor, no podemos quedarnos en el análisis superficial de la problemática, como ocurrió durante la proyección a la que hago referencia.

La cinta “Desmelenadas” presenta a Violet Jones, una mujer negra que lleva, aparentemente, una vida de ensueño, con un trabajo y un novio perfectos. Sin embargo, un día sufre un incidente en la peluquería y se da cuenta de que la vida que llevaba no era en realidad la que quería vivir.

Así, cuando a esta publicista exigente y controladora le rompen el corazón y tiene problemas en su trabajo, decide embarcarse en un viaje de auto-reconocimiento que comienza con un cambio radical en su pelo. A pesar de que “Desmelenada” presenta un discurso visual enriquecedor, novedoso, educativo y actual – y aborda temas directamente vinculados con la autoestima de las mujeres negras, el análisis del especialista en siquiatría invitado al programa quedó reducido a calificar la cinta como “una comedia que aborda el drama de los conflictos de autoestima de cualquier mujer”.

Tengo que decir que el filme va mucho más allá de ese simple enunciado. Así pues, revela la problemática de la baja autoestima de una mujer, pero específicamente de una mujer negra, inducida por la crianza de su madre en respuesta -o defensa- a los estereotipos racistas presentes en la sociedad, siempre con el objetivo de que su hija llegue a ser una “mujer de éxito”. Uno de los elementos que atraviesa toda la película, por ejemplo, es el de cómo llevar el cabello afro, dilema derivado de un estereotipo subalterno de la cultura[2], que se convierte en desafío persistente en las experiencias de vida de muchas mujeres negras en Cuba y en muchos lugares del mundo. Nada de esto fue comentado, ni por el siquiatra experto, ni por la conductora del programa televisivo.

En “Desmelenadas”, el análisis de la autoestima de la protagonista está estrechamente ligado al racismo, que es uno de los elementos que más definen la película y núcleo central de la misma. No es únicamente el drama de la falta de autoestima de cualquier mujer, sino de los conflictos entre una mujer negra con su pelo y su entorno, definidos por el modelo de “éxito” que se le imponen social y culturalmente.

Históricamente, las mujeres negras hemos vivido historias múltiples de dominación y opresión y el cabello afro, aunque es nuestra grandeza, nuestra dignidad y nuestra historia ha sido usado constantemente para degradación y humillarnos. Lacearse el cabello afro ha sido estrategia recurrente para responder a los cánones de belleza que exige la sociedad. Es por esta razón que los problemas se desatan en una peluquería, algo que fue ignorado en el análisis.

Cualquier televidente que escuchara el análisis previo a la proyección de la película por el “especialista”, sin tener conocimiento de los antecedentes, quizás pensaría que se trata de una comedia banal, de un drama más de mujer y su autoestima, que abundan en la televisión y el cine estadounidense, pero no es así, analizando cuidadosamente los elementos mujer negra – racismo -estereotipos, “Desmelenadas” resulta ser un ejemplo de la particular desvalorización por las cuales atraviesan las mujeres negras por su cabello (entre otras cosas), que las diferencias y las marcan. Esta característica hace que la película trascienda fronteras y conecte con una realidad a la cual se han enfrentado las mujeres negras de cualquier parte del universo.

Para las mujeres negras el cabello hace la diferencia de sus vidas, desde la infancia son educadas bajo el concepto de que hay que alisarlo para ser más bellas, se les siembran el temor a no ser aceptadas como mujeres si lo llevan natural, convirtiéndose en un problema existencial. El cabello viene siendo el medidor del éxito blanco, alisarlo es una imposición colonial que es evidente en todos los ámbitos de la sociedad: Escuelas, centros laborales, medios de comunicación –que ejercen una de las mayores influencias en la naturalización de los estereotipos-; todo en correspondencia con un sistema de dominación racista que exige la forma en que se debe llevar el cabello, para que estas mujeres sean totalmente aceptadas o alcancen el tan anhelado éxito.

Las familias no escapan a esta mirada y muchos hombres, en particular, desde una visión muy androcéntrica, promueven la concepción de que el cabello lacio y suelto equivale a sensualidad y feminidad.

La película alude a la sublevación, a la ruptura del estereotipo racista sobre el cabello afro, en una excelente escena en que la actriz se pasa la máquina de pelar ante el espejo. Despojándose de toda imposición, para aceptarse a sí misma tal y como es. Así, con este acto de cimarronaje estético contrapone su belleza negra natural, a un mundo “de éxito blanco”, de mercado capitalista competitivo, y por primera vez se complace a sí misma.

A las cosas hay que llamarlas por su nombre, y eso no tiene nada que ver con el temor a que se tilde de racista. Las mujeres negras en su gran mayoría, no se lacean el pelo para sentirse blancas, sino para ser aceptadas como mujeres, porque así lo exigía y aun exige la sociedad. La especialista Gladys Egües Cantero asegura que esta práctica es consecuencia de un pasado donde “El pelo natural era un atraso: cosas de negras, ante la belleza eurocéntrica considerada ideal y adelanto[3]. No hay que dudar entonces para decir que la película es una comedia que expresa la historia de una mujer negra con problemas de autoestima causados por el racismo, y esta puede ser y es de seguro, la historia de cualquier mujer negra en Cuba o en cualquier parte del mundo, salvando las distancias de contextos.

El filme pone al descubierto el racismo estético, es una reivindicación de las her-story (historia de las mujeres negras, como forma de reclamar una narrativa propia), su pelo es parte de las dominaciones, subvaloraciones y del abanico opresivo que desde la niñez sufren las mujeres negras. Ninguna mujer está ajena a la imposición de los códigos eurocentristas que rigen los cánones de belleza, pero en las personas negras, el cabello afro (pelo malo, pelo duro, pasa etcétera) es el medidor de la aceptación. A través de la comedia se deconstruye el canon de belleza blanco eurocéntrico impuesto y se reconstruye la belleza del cabello afro desde la identidad de una mujer negra con éxito, que la lleva a su autoreconocimiento.

De ahí que, lacearse el pelo no es solo un proceso de belleza, como teñirlo, pintar las uñas o ponerse los rulos, como expresa bell hooks “era un ritual de la cultura de las mujeres negras[4], para estas, representa la llave del acceso al mercado laboral, la aceptación en los centro educativos y por parte de sus colectivos laborales o estudiantiles. Por tanto el pelo laceado o estirado sigue siendo un requisito esencial para alcanzar la cima.

Esto queda atrapado por ejemplo en no pocos reglamentos escolares, donde se expresa que la niña/o debe peinarse, ir de manera “adecuada” pero esta concepción pasa por la mirada de un pedagogo que tiene una percepción eurocéntrica, porque fueron educados bajo estas normas; o en los reglamentos internos de los centros laborales donde el jefe mucha veces, ni tan siquiera se lee el documento y se abroga el derecho a decidir que no puedes trabajar despeinada o “con las pasas paradas” o sea con el cabello afro[5].

Me vienen muchas historias a la mente pero solo pondré un ejemplo. En una ocasión una ex – rectora de una Universidad de Ciencias Pedagógicas en Cuba, dirigiéndose a las profesoras que iban para un Congreso de pedagogía expresó: “La que quiera ir al Congreso tiene que ir de traje y con el pelo bien alisado, sino aquí ni se presente”. Si esto es en casa del herrero cómo será el cuchillo, no puede ser otro que desri, keratina, plancha o un peine caliente.

En consecuencia, dejar una problemática tan sugestiva para nuestra sociedad y en especial para las mujeres negras, a merced solo de un trastorno de la personalidad, sin ir al fondo del asunto, es una pena, porque se perdió, en este programa, la oportunidad de reflexionar y de llamar a dialogar a las personas, no solo desde la película, sino desde una mirada crítica de las realidades que vivimos las mujeres negras en medio de sociedades en donde el racismo sigue vigente.

Sería un insulto a la inteligencia de la teleaudiencia pensar que no se dieron cuenta de la idea central de la película, solo que la evadieron innecesariamente. Por suerte la película detalla muy bien, las experiencias de vida desde la subvaloración, la familia, las metas y la sociedad con respecto a estas mujeres, concluyendo que no hemos aprendido a que, las cosas hay que llamarlas por su nombre.

[1] Desmelenadas: (2018). Película original de Nettflix, basada en la novela escrita por Trisha R Thomas. de Haifaa Al-Mansour(Wadja).

[2] Torres Zurbano Roberto: Conferencia inaugural “Quemando la pasa alis(t)ando las ideas” en Casa de África (2019) como parte del “Lo llevamos Rezo” en conjunto con el proyecto detrás del muro la bienal de la Habana.

[3] Egües Cantero Gladys: Conferencia: El Pelo El pelo, El Pelo…¿ Por dónde van los caminos de la asimilación, El proceso evolutivo del consumo las maneras de apropiación?( Notas tomadas por la autora)

[4] hooks bell:  La gaceta de Cuba “Alisando nuestro pelo” ( enero-febrero 2005), pág. 70-73

[5] Benavidez Yaima: Conferencia el cabello en los Reglamentos escolares “Trenzando Identidades” Casa de África (2019)

Foto principal: Ezekixl Akinnewu En: www.pexels.com

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Feminista, activista por los derechos de todas las personas, máster en Estudios humanísticos del Caribe. Investigadora del instituto de Filosofía Academia de Ciencias de Cuba.

One Comment

  1. Ciertamente, vivimos bajos estereotipos impuestos por la sociedad ,y que en muchas ocasiones vienen desde casa .Nosotros como mujeres negras ,debemos aprender a aceptarnos ,tal cual ,nuestro cabello ,habla de nuestra descendencia y tenemos que estar orgullosas de esto . Y no se trata de comparar ,pero quien ha dicho que una cabellera lacia nos define como mujeres .Aprendamos a diferenciar ,nos laceamos el pelo porque nos gusta ,o porque para la sociedad es visualmente más atractivo una mujer con cabello estirado .
    Este artículo está estupendo ,y se hace un maravilloso análisis ,de un problema ,que está presente en la sociedad ,pero sin embargo en muchas ocasiones ,resulta un tabú hablarlo .

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