Es hora de reírnos de muchas desgracias

NAWAL
Devenir Seiba
Publicado en: 2020-10-18

Es hora de reírnos de muchas desgracias, hacer comedia de nuestros dramas.

Es justo hacernos poesía, mostrar nuestra intensidad.

Todas hemos huido de algo.

A nosotras nos han roto y nosotras nos hemos cosido del mismo modo que lo hacían nuestras abuelas con rul, que aún desgastado por ri7, siempre acepta un parche más.

Podemos hablar de las jaimas y de la habitación propia.

De la colectividad y del individualismo,

de cómo todo nos ahoga.

Hablemos de sentirnos perdidas,

desubicadas, del eterno buscarnos.

Hablemos de la risa y la calidez de sentir

que no importa ser vulnerables si es entre nosotras.

Modelos de familia diversos, distintas formas de ocupar el espacio, la vida. Otra concepción del tiempo, de los procesos. Todas conocemos el desierto “ma asba7 ilen afta7“.

Pero también conocemos el estrés, el correr, el no llegar nunca. El medirnos todo el rato. Calificaciones, evaluaciones, oposiciones, exámenes, horarios de trabajo, rutinas mortales.

Explotar el cuerpo, la mente y el alma.

Llegar a tiempo o llegar tarde, como si cada hecho sólo fuese un momento. Estar solas, buscar y querer estar solas.

Tener miedo a quedarnos solas.

La jaima a veces te hace desear tu propia habitación y cuando la tienes, te ahoga, porque la vida para una es una ruina. Pero nosotras sabemos y tenemos grabado a fuego “puedo sola, tengo que poder sola”.

Nunca es suficiente. Nunca está bien aunque nos sintamos bien, como si una intrusa nos juzgase todo el rato.

Muchas nos estamos construyendo con escombros de muchas vidas pasadas. No vamos a romantizar nuestro proceso de supervivencia porque ha sido chungo y ha estado marcado por la violencia aunque seamos resiliencia.

El refugio, la migración, la acogida, oficinas de extranjería, nuestras identidades hechas añicos, familias en todas partes, responsabilidades más grandes que tú…

Pero siempre arriba, mirando a los ojos, aguantando el ser.

¿Y tú qué? ¿Ljaima anta? ¿Vives con tu novio? ¿Y tú familia? ¿Qué nenas, bodorrio o no bodorrio? ¿Eh? ¿Eh? ¿Vais a dejar a vuestro cuerpo sin propiedad? ¿No vais a reproducir nada? ¿En serio? Naaaaa… Seguro que estás con un nsranio nsrania… Qué me da igual, eh!

Todas sentimos la presión hacia nuestros cuerpos, dónde los llevamos, dónde los ponemos, qué hacemos con ellos, cómo nos comportamos, con quién, qué, cómo hablamos.

Todo parece digno de juicio si a nosotras respecta. ¡Vale ya! ¿No?

Somos más. Sí, eso está ahí, es otro nivel relacional más. Pero quizás es hora de que no sea tan puto político.

Las mujeres saharauis necesitamos dejar de sentirnos juzgadas por esa mierda, como si follamos con el poste de la puerta, no importa.

Nuestro cuerpo, nuestra sexualidad, no es ámbito de gestión pública. Desnormativizarla y desinstitucionalizarla sería conveniente para que dejara de jodernos la vida.

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(Decolizando-me junto a mis compañerxs.)

Feminista comunitaria antirracista. Hedonista intrínseca, antes suicida que psicópata social. Esperando la primavera en la que todos los coños florezcan y se feminice la política.

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