Racismo internalizado. Algunos planteamientos para su comprensión en la vida cotidiana

FOTO: Elsa Simon, racismo internalizado
Publicado en: 2019-10-12

Para hablar del racismo internalizado o la internalización del racismo, en este artículo comenzaré por abordar la conceptualización del término “internalizado” desde diferentes disciplinas, a saber, la antropología, la psicología y la sociología. Seguido, presentaré las dimensiones del racismo y terminaré con algunos tips para eliminar la discriminación racial y el racismo.

La internalización del racismo.

La psicología, rama de las humanidades que más ha trabajado el concepto de internalización, plantea que las relaciones entre seres humanos, tienen sus antecedentes en las funciones psicológicas del individuo. Por tanto, el fenómeno psíquico de “internalización” del sujeto se constituye a partir de la apropiación gradual y progresiva de una gran diversidad de operaciones de carácter socio- psicológico, conformado a partir de las interacciones sociales. En esta dinámica de operaciones, la cultura [dominante] se va apropiando del mismo sujeto a través del uso [sistemático] de herramientas y signos. Es decir, la transformación de un proceso interpersonal en un proceso intrapersonal, es el resultado de una prolongada serie de sucesos evolutivos.

En sociología, se plantea la internalización, como el mecanismo psicológico (acción y efecto) por el cual la sociedad interioriza una norma o pauta social hasta el punto de considerarla como parte del relacionamiento y entorno social en el cual se relaciona.

Desde La perspectiva figuracional, Norbert Elias (1897-1990) supone una teoría de amplio alcance temporal, para analizar el proceso que relaciona los cambios en el comportamiento individual con las transformaciones de la organización social. El fundamento del orden social tiene entonces características “sociales” y también individuales.

A través del estudio del “proceso civilizatorio” se aborda la “evolución” del autocontrol individual, de los monopolios y de la violencia legítima, que constituyen un “marco de referencia” ineludible para comprender la organización de las sociedades modernas. El poder adquiere un carácter dinámico, en tanto un proceso cuya trayectoria puede reconstruirse analíticamente pero no puede delimitarse plenamente sus resultados.

En él, las coacciones sociales externas -gradualmente- se internalizan; la satisfacción de las necesidades humanas pasa a realizarse, paulatinamente, “entre los bastidores de la vida social y se carga de sentimientos de vergüenza”2.

En la antropología se dice que “se produce cuando las personas no blancas llegan a verse a sí mismos y a sus comunidades a través de los ojos de la cultura dominante”; y que “Además aplican a sí mismos los estereotipos negativos que existen acerca de un grupo y en los que la cultura dominante ha decidido crecer”. Siendo esta disciplina la que se enfoca directamente en lo que se conoce como racismo internalizado, donde pone el poder de la internalización en el sujeto oprimido. Estoy totalmente distante de esta perspectiva y me acerco más a analizar la internalización del racismo desde un enfoque psicológico con elementos sociológicos.

Defino entonces, la internalización como un efecto social producto de sistemas dominantes basados en la raza, el sexo y la clase, que ha sido sistemáticamente impuesto por estructuras dominantes a través de múltiples mecanismos de perpetuación social que tiene efectos sobre los sujetos de diferentes culturas. Es decir, que la internalización social del racismo afecta tanto al sujeto oprimido como al opresor. Lo que me lleva a no comulgar con la interpretación antropológica de la internalización del sujeto oprimido, ya sea por el racismo, el clasismo o el sexismo.

Considero que las afectaciones psico-sociales del sujeto oprimido dejan secuelas que menoscaba su integridad propia, la cual se suma a la de la sociedad. O sea, hay una afectación multidimensional y en espiral dependiendo la intersección de las opresiones que sufra el sujeto o la comunidad.

Puede ser comprensible, la enajenación del sujeto oprimido, por la supremacía blanca, pues no tiene suficientes referentes a querer emular, ella nos dice de manera constante que lo blanco es lo mejor, es lo valioso, es lo bonito, que lo es todo. De esta manera, es un sistema que oprime a todos los no-blancos por igual, pero nos ofrece distractores que hace creer a unos mejores que otros, en este caso, a unos que supuestamente son más blancos y donde los racializados como negros han llevado la peor parte.

La forma en que impuso la supremacía blanca fue haciéndonos creer/entender de todas las formas posibles, que nosotros no éramos nadie, nuestra cultura no valía nada, nuestros saberes no sirven para nada, que nuestros fenotipos no son bonitos, que nuestros cuerpos eran salvajes y lo peor que nosotros no teníamos alma y que éramos una mercancía. Y de la única forma que se podría ser mejor era “pareciéndose” al blanco, como por ejemplo el efecto mestizaje y su “democratización racial”.

Como sujeta social, afectada estructural y principalmente por tres sistemas como el género, la raza y la clase, debo reconocer que sobre mí misma operan circunstancias y episodios que me pueden llevar a tener una percepción racista, clasista y sexista de la sociedad (lo que no es lo mismo que el racismo a la inversa), y considero que ello debe ser comprensible, pues soy construida socialmente en y dentro de estos sistemas que me oprimen y envían el mensaje que lo mío no vale nada.

Por tanto, puedo tener prejuicios, que se lean como racistas, clasistas y machistas, pero que no lo son, pues estas no tienen trascendencia en el sistema dominante porque no tengo el poder para hegemonizarlas, perpetuarlas e imponerlas, como si lo tiene el sujeto con privilegio. ¿Podría quererse algo que no se conoce? ¿Podría revindicarse algo que me es ajeno? ¿Por qué querría estar al lado de los oprimidos cuándo el “privilegio” me ofrece mejores condiciones? ¿Cómo podría el oprimido hegemonizar y hacer prevalecer sus creencias? ¿Cómo te convenzo de compartir tus privilegios de raza, clase y género conmigo?

El racismo como el machismo son poderosos fenómenos sociales que se basan en la discriminación, en la exclusión y marginalización del sujeto oprimido. Pero eso no nos puede llevar a confundir o a ponerla en el mismo nivel de la discriminación por peso/sobrepeso (apariencia física), por capacidad funcional, por escolaridad, por orientación, ya que estas otras formas de discriminación, no han sido utilizadas para instaurar y consolidar un sistema capitalista, como si lo fue el racismo a través de la esclavitud y lo ha sido el machismo a través de la domesticación de la mujer y la explotación de su fuerza laboral en el espacio doméstico.

Cuando hablo de la internalización del racismo de ese sujeto social blanco o no racializado como negro que constantemente dice “yo no soy racista”, pero se está viendo un partido y el jugador colombiano Cuadrado falla la oportunidad de gol o desperdicia un penalti y dice “negro HP”, “todos somos iguales, de hecho, existe una sola raza la humana, pero, hay unos negros que …”, “es que Usted es una negrita diferente” y etcéteras de su “yo no soy racista, pero…”

O este otro sujeto que va por la calle y tiene un accidente con una mujer y dice “mujer tenía que ser” pero ese tampoco es machista, porque dice con mucho orgullo entre sus amigos “yo le ayudo a mi esposa con los niños” óigase bien “le ayudo” a criar y lidiar con sus propios hijos.

O como me pasó hace varios días con una persona “mestiza” que decía ser profesor de inglés, artes (espero no liberales) de una prestigiosa universidad que dijo que no era racista porque le gustaban las mujeres negras, empezamos a conversar sobre el tema y en tres minutos lo saque de su zona cómoda y se le brotó lo predecible, su racismo internalizado, sumado a otras formas de discriminación, como la de mi peso “negra asquerosa, gorda rechoncha, devuélvete a la selva, mugrosa mal oliente, salvaje esclava” y etc.

Las dimensiones del racismo

Creo y lo hemos conversado con el profesor Bair Puig, espero ya haberlo convencido de mi perspectiva sobre la internalización como una condición social y no del sujeto oprimido. Este concepto creo que fue útil en su momento para los antropólogos (blancos, por cierto) para hablar de las formas de discriminación racial que podían ejercer sujetos del mismo grupo poblacional en condiciones de raza, pero que podían obtener otros privilegios en tanto género, clase, escolaridad, etc. Es decir, una forma de nombrar algo que ellos observaban con un grave problema, la limitación de no sufrir la exclusión racial sino por el contrario, gozar del privilegio racial.

En esa perspectiva, yo ubico para esta conversación el racismo en dos dimensiones: la primera la dimensión personal, que tiene que ver con los impactos sobre el individuo y su forma de relacionarse con el mundo, que se acerca o equipara a otra forma de discriminación, pero con el agravante que la discriminación racial, perpetua la segunda dimensión a explicar, la dimensión social, que obedece a un sistema dominante que excluye a grupos poblacionales por su origen, rasgos fenotípicos, pertenecía a un grupo étnico que para el contexto colombiano han sido en su gran mayoría afrodescendientes, indígenas y room que les margina del poder, les resta oportunidades y marginaliza su condición de ciudadanos con cuyos cuerpos se fundó el capitalismo dominante que conocemos hoy.

El racismo internalizado es social y afecta a la sociedad en general, con la diferencia que al sujeto oprimido le duele y deja cicatrices en el alma y lo siente en la piel. Malcolm X, hablaba sobre:

“Dos clases de esclavos, el negro doméstico y el negro del campo en los tiempos de la esclavitud. Los negros domésticos vivían en la casa del amo, vestían bastante bien, comían bien porque comían de su comida, las sobras que él dejaba. Vivían en el sótano o en el desván, pero vivían cerca del amo y querían al amo más de lo que el amo se quería a sí mismo. Daban la vida por salvar la casa del amo, y más prestos que el propio amo. Si el amo decía. “Buena casa la nuestra “, el negro doméstico decía: “Sí, buena casa la nuestra”. Cada vez que el amo decía “nosotros “, él decía “nosotros “. Este negro doméstico quiere a su amo. Quiere vivir cerca de él. Está dispuesto a pagar tres veces el precio verdadero de una casa con tal de vivir cerca de su amo. Para luego alardear. “Yo soy el único negro aquí. Soy el único en mi trabajo. Soy el único en esta escuela “,Y si viene alguien ahora mismo y le dice. “Vamos a separarnos “, responde lo mismo que decía el negro doméstico en la plantación: “, Qué es eso de separarnos “¿De Estados Unidos, de este hombre blanco tan bueno? ¿dónde vas a conseguir mejor trabajo que el de aquí?”.

En esa misma plantación estaba el negro que laboraba los campos. Los negros del campo. Ellos eran las masas. Siempre había más negros en los campos que en la casa. El negro del campo vivía en un infierno, comía sobras. En la casa del amo se comía carne de puerco de la buena. Al negro del campo no le tocaba más que lo que sobraba de los intestinos del puerco. Hoy en día eso se llama “menudillos “. En aquellos tiempos lo llamaban por su nombre: ‘tripas’. Al negro del campo lo apaleaban desde la mañana hasta la noche; vivía en una choza, en una casucha, usaba ropa vieja de desecho. Odiaba al amo.  Era inteligente. El negro doméstico quería al amo. Pero aquél negro del campo odiaba al amo. Si ibas con el negro del campo y le decías: “Vamos a escaparnos, vayámonos de aquí”, el no preguntaba: “A dónde vamos?”, sólo  decía: “Cualquier lugar es mejor que este”. Actualmente tenemos negros del campo en Estados Unidos. Yo soy un negro del campo. Las masas son negros del campo.

Igual que el amo de aquellos tiempos usaba a Tom -al negro doméstico- para mantener a raya a los negros del campo, el mismo viejo amo tiene hoy a negros que son más que tíos Tom modernos, tíos Tom del Siglo XX, para mantenernos a raya a ti y a mí, para tenernos controlados, mantenernos pasivos, pacíficos, no violentos”. Malcolm X – Mensaje a las bases, noviembre de 1963.

Nada muy distinto a lo que experimentan hoy los clasistas internalizados, viven en la vecindad en las mismas condiciones de marginalidad, pero se creen los dueños de la pensión. Pasa y nos pasa a todos, la internalización puede ser una cuestión del sujeto oprimido, pero también se debe cuestionar su internalización quien posee privilegios y con ellos se cree mejor que los demás.

Desde la perspectiva de Pierre Bourdieu, y su concepto de habitus refleja esta “interdependencia individuo-sociedad y la acumulación de los capitales expuestos en la interacción social en su campo de acción”. Entendiendo entonces, el habitus, como “sistemas de disposiciones duraderas y transferibles, estructuras estructuradas predispuestas a funcionar como estructuras estructurantes.”, es comprensible entonces la legitimidad que reciben esta “naturalización” de las practicas sociales que conforman los habitus en la sociedad, para el caso del que hablamos el racismo y la discriminación racial.

El habitus relaciona las instituciones, la sociedad y el individuo como partes de “lo social”. Su carácter actualizable y naturalizable se vincula con la potencialidad del poder que explica los alcances del fundamento del orden social.

La “naturalización” de estas practicas sociales, se legitiman por una sociedad dominante con el poder de hegemonizar prácticas culturales y habitus sociales que internalizamos todos los sujetos sociales como normas sociales importantes para el relacionamiento social entre comunidades, lo que nos limita interpelar o cuestionar ese “orden social” impuesto de manera tan sutil que nos cuesta problematizar, mucho más en sociedades estructuralmente desiguales y excluyentes como la nuestra.

En ese sentido, mi propuesta es que hablemos de discriminación internalizada, percepción racista, pero no de racismo en los sujetos oprimidos, pues estos carecen de poder para lograr imponer estructuras de dominación y mejores condiciones de vida para la gente perteneciente a la diáspora africana en el mundo. Si no miremos el caso de Estados Unidos y su anterior presidente, un hombre negro presidente de la Nación más poderosa del mundo, en una época donde el racismo en los Estados Unidos fue muy visible, véase el movimiento “las vidas negras importan”.

A través de los habitus se puede interpelar la internalización de las normas sociales, pero también su naturalización. En esta perspectiva la efectividad del poder se perpetua por las estrategias de reproducción social que las propias prácticas ponen en juego, ejemplo los medios de comunicación y la publicidad que promueve la discriminación racial y el racismo. Tal como lo señala Blacha (2013) En este sentido, puede afirmarse que el poder -como fundamento del orden social- es efectivo cuando no es percibido como algo externo a los individuos, cuando la norma social deviene en autocoacción naturalizada.

Para concluir, es importante señalar, que el orden social puede ser temporal y dinámico, ejemplo, hace algunos siglos la esclavitud era legal, hace pocos años la segregación social para las personas negras era legal; en ese orden se presumen continuidades y/o rupturas entre el pasado y el presente, que en el caso de los excluidos esperamos haya rupturas para un futuro mejor.

Algunos tips para ayudar a eliminar la discriminación racial y el racismo.

La cuestión es entonces, cómo hacer para quien goza del privilegio de raza o género se sume a los esfuerzos que hacemos para combatir el racismo y el sexismo de manera real y no solo diciendo “yo no soy racista, yo no soy machista” o peor aun cuando desde su orilla de playa alta, dice “pero las mujeres son las más machistas o los negros son los más racistas”; si usted es de los que dice esto, mi recomendación es que no lo vuelva hacer, si está con personas que entienden del tema, está quedando mal.

Pregúntese cómo puedo yo hacer para cambiar esta sociedad tan desigual (para el caso que nos compete) en términos de raza o género. Bien decía Desmond Tutu “Si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor” pues desde la neutralidad/objetividad no haces nada para cambiar el patrón de maltrato y humillación del otro.

Tips: 

  • Piense en dónde deja su dinero, no compre productos realizados por personas que están siendo explotadas, dígase, niñas y niños, mujeres y gente negra, afrodescendiente, indígena.
  • No reproduzca ni célebre bromas racistas ni sexistas, practique la pedagogía de la transformación y eliminación de estereotipos, alguien se lo agradecerá.
  • Pague lo justo a las personas que trabajan con usted, no contribuya a la explotación laboral, seguramente esa persona está en la base de la pirámide racial, de clase y género.
  • No hablé en nombre del sujeto oprimido, haciendo interpretación de lo que esté vive. Y por favor, no crea que sabe más del sujeto oprimido que él mismo, pues usted tiene elementos para su “interpretación adecuada o no” pero no tiene la experiencia de vida. Y les pongo el ejemplo de lo que me sucede a menudo con gente mestiza que me dice: “es que hay algunos negros muy “sensibles” con eso de la esclavitud”, “pero si eso fue hace tanto tiempo, porque aún lo siguen recordando”, pues simple, porque aún vivimos las opresiones de exclusión impuestas por el sistema esclavista.
  • Mire en su entorno si tiene amigos negros, piense si le llama por su nombre o por como ustedes dicen “cariño” le dice “negra/o, negrita, mi sangre, moreno o como sea que le diga, menos su nombre. Si usa otro adjetivo para llamarle y no su nombre, ojo “usted es racista”. El hecho que no haya una mala intención, no significa que no esté mal.
  • Si usted es de los que duda que esa persona no blanca, haya realizado un oficio/ labor, su trabajo en clase bien y sólo; ojo está operando su racismo internalizado.
  • Si usted es de esa persona que cree que los no blancos están en la condición de pobreza porque son unos perezosos o porque quieren estar así; ojo, a su internalización del racismo.
  • Si usted cree que la gente negra tiene sabor per ce y que por ende deben saber bailar, cocinar, comer marisco; ojo, su internalización del racismo es bastante profunda.
  • Si usted es de los que dice “es bonita, pero es negra”, o a todo negro que ve por ahí le dice, pero tú no pareces negro; ojo, y cómo deben ser los negros. O eres igualita a Whoopi Goldberg, a Piedad Córdoba, etc. ojo no todas las mujeres negras nos parecemos.
  • Si usted es de los que piensa que una persona racializada representa a toda su etnia, está equivocado; al igual que el resto de población somos diversos, construidos socialmente diferentes con las implicaciones del contexto social en el que nos hemos desenvuelto.
  • Si usted es de los que dice, “no veo las razas”. Usted, sufre de miopía selectiva, que conviene a los que no sufren el racismo. Este planteamiento, no aborda el problema estructural y desvía la discusión. Negarse a hablar de raza no elimina el racismo.
  • Si usted cree que el racismo en Colombia no existe, y que los negros son unos acomplejados,o que no han superado el proceso de esclavitud. Ojo, usted está perdido y la internalización del racismo lo atrapó.
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Socióloga - Especialista en Gestión Ambiental. Magíster en Estudios de Género. Bonaverense afrofeminista. Defensora de los derechos de las mujeres.

One Comment

  1. Excelente artículo, gracias por analizar y describir desde la sociología la experiencia cotidiana.

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