Maydany Salcedo, liderazgo social en Piamonte Cauca y sur del Caquetá a favor del campesinado y la soberanía nacional

FOTO: Maydany Salcedo
Publicado en: 2019-08-23

Entrevista: Ana María Valencia Mosquera

Agradecemos a Maydany Salcedo por el diálogo abierto y generoso con Revista Marea, sus palabras y la fuerza diaria de sus acciones son inspiración para nosotras y seguro lo serán para muchas más. Esperamos que las líneas que aquí compartimos nos acerquen a estas historias de lo que somos, a veces tan silenciadas o poco escuchadas. Maydany es la representante legal de la Asociación Municipal Campesina de trabajadoras y trabajadores de Piamonte Cauca – Asimtracampic, y en esta entrevista nos habla un poco de su historia de vida, de su trasegar como líder social campesina y de los principales desafíos a los que se ha tenido que enfrentar realizando trabajo comunitario en el sur de Colombia.

¿Quién es Maydany?

Soy Maydany Salcedo, una mujer colombiana, de 44 años nacida en Río Blanco, Tolima, pero criada entre las zonas del Guayabero, la concordia (Meta), San José del Guaviare, Caquetá y Huila. Líder social, madre de dos hijas y abuela de dos nietos.

Soy dirigente social desde hace muchos años. Comencé mi liderazgo en el círculo de lectores, enseñándole a los niños de San Vicente del Cagúan sobre sus derechos y la historia de nuestro país. Así transcurrieron los años hasta que con la finalización de la zona de despeje[1], en el 2002, mi familia y yo fuimos desplazados por causa de la estigmatización que surgió sobre el pueblo de San Vicente del Caguán y sus líderes sociales, pues a todas y todos nos señalaban de guerrilleros y esto se convirtió en un grave problema para nuestra seguridad.

Ya en Neiva retomo con más fuerza el trabajo comunitario. En el 2008, me convertí en la representante de Asinteoc (Asociación interveredal entre ríos Orteguaza y Caquetá), que luego con su experiencia organizativa ayudaría a crear la Asociación Municipal Campesina de trabajadoras y trabajadores de Piamonte Cauca – Asimtracampic, de la cual soy su actual representante legal.

Piamonte es un municipio del departamento del Cauca, creado apenas en 1996. Hace parte de la denominada “baja bota caucana” limitando en el norte con el departamento del Huila, al oriente con Caquetá y al sur con Putumayo. Su población (8 mil habitantes aproximadamente) es principalmente rural y se dedica a la agricultura, la ganadería y la explotación forestal. Desde antes de ser fundado nuestro municipio ha sido afectado por, la extracción petrolera, pues es el único municipio del Cauca con este recurso mineral.

Figura 1. Ubicación de Piamonte en el departamento del Cauca y en Colombia

Tomado de: https://es.wikipedia.org/wiki/Archivo:MunsCauca_Piamonte.png»

La Asociación municipal de trabajadores campesinos de Piamonte (Cauca) – Asimtracampic, nació el 29 de julio de 2012, con el objetivo de defender la vida, el territorio, el medio ambiente, los derechos humanos y la paz, mediante oportunidades de aprendizaje agropecuario, formación educativa y defensa de la soberanía nacional. Para la conformación de esta asociación, mis compañeros, compañeras y yo recorrimos 65 veredas del municipio capacitando a la población campesina en diferentes temas asociados a la defensa de la vida. Luego fomentamos la conformación de los comités de derechos humanos.

En el marco del paro nacional agrario de 2013 en Colombia, dimos inicio a un proyecto de autosostenibilidad a través de una planta de transformación de la piña, sin embargo éste no se pudo culminar porque el Ministerio de Agricultura no le dio viabilidad. Actualmente, tenemos un proyecto con Visión Amazonia y el Instituto Amazónico de Investigaciones Científicas SINCHI, donde, entre otras cosas, estamos conservando 1.380 hectáreas de bosque. También hay 130 familias en un proyecto piloto para programas de sistemas silvopastoriles con los cuales podamos tener más vacas en poca tierra y sin necesidad de deforestar.

Nos sentimos muy orgullosos y orgullosas de haber fomentado mayor conciencia política y entendimiento de las realidades de nuestro país en nuestros asociados, pues ahora con más poder exigen sus derechos, defienden la vida en todas sus dimensiones e identifican situaciones de injusticia.

Riesgos a la vida y la integridad

Pese a estos logros, las cosas no han sido fáciles. Desde que llegamos al municipio de Piamonte y realizamos el recorrido por las veredas, se inicia la estigmatización de nuestra organización por su cercanía con procesos organizativos del campesinado como Fensuagro y Asinteoc. Para los años 2014 y 2015 llegaron los primeros panfletos[2] por parte de un grupo paramilitar que se hace llamar “Los escorpiones” y luego amenazas escritas y a través de mensajes de texto por un grupo autodenomiado “las cobras”. Esta campaña de intimidación alcanzó su punto más alto cuando fuí víctima de un atentado el 1 de septiembre de 2017 saliendo del corregimiento El Cedro del municipio de Piamonte a través del rio Inchiyaco. Además de los señalamientos que nos acusan de haber pertenecido a las antiguas FARC, hemos tenido dificultades con los líderes naturales del municipio de Piamonte que se han sentido desestabilizados con nuestra presencia, sumado al hostigamiento que hemos recibido de las autoridades municipales.

Lo más triste de todo, fue el asesinato de dos compañeros de la organización Marcha Patriótica y el montaje judicial del cual fue víctima la compañera Judith Marcela Suárez, quien estuvo un año injustamente privada de su libertad. En un país como Colombia defender la vida es un riesgo y esto viene sucediendo desde hace mucho tiempo.

FOTO: Maydany Salcedo

Un nuevo reto: La sustitución de cultivos de uso ilícito

Asimtracampic es la organización pionera en el municipio en la tarea voluntaria de la sustitución de cultivos ilícitos, lo cual también trajo amenazas y hostigamientos por parte de personas que no les interesa acabar con el narcotráfico en el país. Los campesinos y las campesinas de Piamonte han cultivado desde siempre productos agropecuarios como yuca, plátano, chontaduro y piña, sin embargo, la dificultad para la transformación, el transporte y la comercialización de estos productos han llevado a que muchos campesinos y campesinas encuentren en el cultivo de hoja de coca mayor rentabilidad.  Con la firma del acuerdo de paz entre las FARC – EP y el Gobierno Nacional de Colombia en el 2017, en la Habana, Cuba, el Gobierno creó el Programa nacional integral de sustitución de cultivos ilícitos, al que ingresaron 943 familias del municipio de Piamonte, pero luego, después de trámites burocráticos y barreras institucionales solo quedaron 732. Las familias reciben seis pagos de dos millones de pesos[3] además de asistencia técnica, sin embargo, los pagos prometidos por el Gobierno no son puntuales y la asistencia técnica aún no se ha brindado. Por eso yo entiendo a la gente que se quedó por fuera del programa porque dijo que no le creía al Gobierno porque ellos sí están ganando plata con la coca recibiendo plata cada 45 días y nosotros tenemos que esperar tres y cuatro meses para recibir los pagos del programa. Por eso yo pienso que al gobierno no le interesa acabar con el narcotráfico.

Los líderes y lideresas que están fomentando la erradicación voluntaria de cultivos de hoja de coca, nos hemos convertido en objetivo militar por parte de grupos paramilitares que quieren perpetuar estructuras mafiosas de tráfico de estupefacientes. Cerca de 99.000 familias colombianas, según cifras oficiales, decidieron apostarle a la erradicación manual, esperando del Estado la construcción de vías, la formalización de sus tierras, asistencia técnica y nuevos proyectos productivos que permitan la subsistencia con bienestar. Sin embargo, además de incumplimientos y la amenaza de que retorne el glifosato, nuestra vida se ha visto en peligro tal y como lo afirmó el relator especial de la ONU, sobre la situación de los derechos humanos. Entre 2017 y 2018 fueron asesinados, ante la mirada indiferente del Estado Colombiano, 63 líderes de sustitución de cultivos.[4]

¿Y sobre el liderazgo de las mujeres, que nos puedes contar?

Tenemos en nuestra organización mujeres muy representativas de diferentes veredas del municipio, entre esas mi mamá que siempre me ha acompañado en esta dura labor de defender y representar los derechos del campesinado y de la población más pobre del país. Las mujeres campesinas somos muy echadas para delante, berracas, luchadoras, trabajadoras, pero desafortunadamente no todas llegan a espacios de dirección dentro de las organizaciones sociales. Cuando fui elegida representante legal de Asimtracampic no faltaron las voces de hombres que por celos se preguntaban ¿por qué nos dirige una mujer? y ¿porque la fiscal y la secretaria de la asociación también eran mujeres?. Actualmente, mi pensamiento es que poco a poco la discriminación por ser mujeres se ha ido subsanando pues ahora la mayoría de asociadas son mujeres y se ha incentivado su participación de forma más activa dentro de la asociación.

Mensaje final

Nosotros y nosotras queremos un país diferente, sin crímenes, un territorio de paz, por eso luchamos y lo seguiremos haciendo hasta el final. Siempre le digo a mis hijas, que si yo mañana muero, si me mata este Estado burgués y criminal, que no dejen de luchar por sus derechos, que sigan adelante, que no se humillen ante nadie, que no le bajen la cabeza a nadie, que no dependan de la politiquería. Pese a las amenazas y persecuciones, seguiremos defendiendo nuestro territorio, nuestra agua, nuestra naturaleza, defendiendo la madre tierra hasta con la propia vida.

También, quisiera agregar que amo a mi familia y le pido disculpas a mis hijas Shirley y Erika por todo el tiempo que las dejé solas mientras ayudaba a los demás, por no estar cuando me necesitaban y dedicarle más tiempo a los y las campesinas, en este trabajo que a veces no es tan agradecido como uno quisiera. Hijas mías estaría dispuesta a entregar mi vida por la defensa de nuestro territorio colombiano por las y los campesinos, por eso tengo como principio que vine al mundo a servir y no ha arrodillarme al sistema opresor de nuestro país.

Parte de mi formación se la agradezco a mis compañeras y compañeros Everto Díaz, Aide Moreno, Nury Martínez, Andrés Bastidas, Wilmar Madroñero y Jonathán Cuellar quienes han contribuido a fortalecer mis conocimientos y me han acompañado en esta ardua labor de ser dirigente social.

[1] La zona de despeje o de distensión fue un área de 42 mil kilómetros cuadrados conformada por los municipios de La Uribe, Mesetas, La Macarena y Vista Hermosa  (Meta) y por San Vicente del Caguán  (Caquetá), reglamentada por el Gobierno de Colombia en noviembre de 1998, con el objetivo de que en ese territorio no operaran las fuerza militares y de policía, así como otras institucionales gubernamentales. Todo esto para adelantar un proceso de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC-EP). La zona de despeje existió desde enero de 1999 hasta el 20 de febrero de 2002.

[2] Un panfleto es un escrito de carácter crítico o difamatorio, de estilo mordaz e incendiario, por lo general agresivo. Su principal finalidad es la difusión de ideas, posturas, puntos de vista y críticas hacia alguien o algo, siempre en tono polémico. De allí que sea empleado, sobre todo, para hacer propaganda política y combate ideológico, así como para denigrar o condenar las acciones de alguien o algo. Fuente: https://www.significados.com/panfleto/

[3] Aproximadamente 625 dólares estadounidenses.

[4] Gómez, Juan (2018). Líderes de sustitución de cultivos de uso ilícito: en doble riesgo. La paz en el terreno.

FOTO PRINCIPAL: Maydany Salcedo

 

 

Print Friendly, PDF & Email

Lideresa social del sur de Colombia. Representante legal de la Asociación Municipal Campesina de trabajadoras y trabajadores de Piamonte Cauca - ASIMTRACAMPIC

Deja un mensaje

Tu email no será publicado. Los campos requeridos están marcados *

4 Me gusta
0 No me gusta