Algunas pistas sobre la migración venezolana

FOTO: Rain drops
Foto: Rain drops
Publicado en: 2019-07-27

Mientras miro por la ventana de una fría ciudad, cubierta de niebla y lluvia, que me son poco familiares, los pensamientos comienzan a rondar mi cabeza ante la cantidad de venezolanas y venezolanos presentes en las calles de esta ciudad trabajando, subiendo al transporte público a vender dulces, en fin, tratando de sobrevivir. Y es entonces que dentro de mí surge la necesidad de escribir sobre esa migración que se disputa los espacios de informalidad y de la miseria estructural de esta ciudad de Bogotá, de este país, Colombia.

Es a esa migración a la que se van a referir estas líneas, a ese andar de mujeres, hombres, niñas y niños que con el rostro lleno de pueblo con el que a veces cruzamos la mirada, nos vemos y reconocemos de inmediato por estas calles.

Antes de empezar a contarles algunas ideas que ayuden a caracterizar la población venezolana migrante, es necesario aclarar que este no es un escrito académico, nace del interés de aportar ideas basadas en mi experiencia como mujer venezolana migrante en Bogotá y en las interacciones que he realizado con otras y otros venezolanos, que también han migrado. Es importante hacer unas apreciaciones sobre el país del que migramos, si bien son algunas generalidades, ellas aportan a descifrar la subjetividad y la carga cultural con la que salimos de nuestra tierra.

Algunos elementos de contexto

Debemos iniciar con algunas pinceladas sobre la estructura productiva del país, ya que el factor económico ha sido determinante en el fenómeno migratorio venezolano actual. Venezuela es un país mono exportador con una economía rentista desde mediados del siglo XX, dependiente de la extracción de materias primas, fundamentalmente del petróleo, esto tuvo como consecuencia el montaje de un sistema de producción poco diversificado, enfocado en los servicios, de economía extractivista, tendiente a la importación de casi todos los productos que se consumen dentro del país, lo que genera un alto nivel de dependencia de las divisas extranjeras, ya que la mayoría de la comercialización tiene como referente el dólar, situación que ha sido histórica y se ha agudizado en esta última década.

Asimismo Venezuela decidió con valentía y alegría asumir un proceso revolucionario, en este proceso político se impulsaron medidas económicas para modificar las condiciones estructurales de la economía, con diferentes políticas de apoyo al poco campesinado existente en el país y con el objetivo de promover la diversificación de la producción industrial, en este sentido también es responsable decir que muchos de estos programas no funcionaron por diferentes factores que van desde una escasa cultura de producción hasta la corrupción desmedida en los programas de promoción del sector agrícola e industrial.

En este sentido la renta petrolera que, para la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999, estaba dirigida a beneficiar a unos pocos fue redistribuida para convertirse en la principal fuente de financiación de las políticas sociales que beneficiaron a la población más pobre del país e inclusive a la clase media, lo que alcanzó en una década a mejorar la calidad de vida de las mayorías y se obtuvieron grandes logros como la erradicación del analfabetismo y de la desnutrición infantil, la disminución de la pobreza extrema, se garantizó el acceso a la educación y a la salud pública y gratuita, así como otra cantidad de beneficios sociales.

Pero con la caída abrupta de los precios internacionales del petróleo, que hacen parte de un mercado bastante fluctuante e influenciado por los intereses económicos y políticos de las potencias mundiales sumada a la profundización del bloqueo económico como parte de las estrategias injerencistas para derrocar al gobierno del actual presidente Nicolás  Maduro, marcaron el camino para el desgaste del modelo de gobernabilidad en Venezuela, ya que las bases de la prosperidad tambalearon y el ingreso de dólares al país escaseó, lo cual dificultó el acceso a los bienes de consumo básicos (alimentos, medicamentos, insumos médicos, repuestos automotrices, entre otros).

A pesar de la crisis en Venezuela y como producto de estas dos décadas de Revolución Bolivariana, se ha venido gestando una cultura política que se caracterizada por ser radicalmente democrática, por promover la participación del pueblo, lo que ha ayudado a que dentro de las mayorías de la población exista rechazo a las propuestas violentas dentro del ejercicio político. Este dato es importante tenerlo en cuenta ya que es la clave para la construcción de nuevos liderazgos y la búsqueda de soluciones a la situación país.

Entendiendo así, que todavía existe dentro de Venezuela una gran parte de la población que tiene una apuesta sentida y real de promover sistemas de organización social mucho más justos, y es en esta apuesta que vemos que en las comunidades venezolanas a pesar de la crisis económica se evidencian formas de resistencia y de organización de la vida mucho más solidarias. Esta situación ha permitido mostrar la miseria de quienes viven a costa de la necesidad de la mayoría, pero también la grandeza de lo se construye en lo común, con mirada de amor y empatía. Esta mirada mucho más cercana a lo comunal, a lo que nos junta, como pueblo permite entender cómo a pesar de la crisis hay millones de venezolanos que siguen apostando y amando al país.

Con estas ideas iniciales empezaré a describir qué es lo que acompaña a la migración de venezolanas y venezolanos, entendiendo que cada migrante tiene en su historia de vida situaciones particulares que marcan sus derroteros y su trasegar por el mundo.

Las olas de migración venezolana

Podemos caracterizar tres oleadas migratorias venezolanas, en un primer momento salieron del país personas de clase media, que podía vivir como alta por las condiciones económicas propias de Venezuela, al ver que la renta petrolera empezaba a ser distribuida en la mayoría, vieron mermados sus beneficios y salieron con muy buenas condiciones económicas y fueron recibidos por el mundo como lo que eran: pequeños inversionistas o emprendedores.

La segunda oleada inició con la profundización de la crisis económica y política a partir del fallecimiento de Chávez, esta migración estaba marcada por la salida de mujeres y hombres profesionales, técnicos que se fueron ubicando en las plazas laborales de diferentes países, dicho nivel de tecnificación y profesionalización que existía en Venezuela se alcanzó con importantes inversiones públicas al sector educativo del país. Esta oleada también fue recibida en los diferentes países con cierto agrado, aunque ya empezaba el recelo por la disputa en los diferentes mercados laborales por puestos de trabajo, sobre todo en países como Colombia donde históricamente existen altos niveles de desempleo.

Así, llegamos a esta tercera migración, la actual, compuesta de la mano obrera venezolana, que en el desespero por mantener las condiciones de vida de su familia[i], migraron a pesar de las medidas sociales y económicas que ha tomado el actual gobierno y emprendieron su rumbo hacia otras tierras con poca o mediana calificación educativa y con escasos recursos para el viaje. Cabe resaltar que esta migración viene acompañada de expectativas basadas en las experiencias migratorias anteriores.

En estos momentos esa tercera ola migratoria, está padeciendo los embates de la xenofobia y la discriminación, estas venezolanas y venezolanos han llegado a engrosar las estadísticas de desempleados, a disputar los espacios residuales de la economía, a ocupar la informalidad. El crimen organizado que sabe hacer una lectura ejemplar de las necesidades de la gente ha captado de manera voluntaria o a la fuerza a hombres y mujeres. Entonces tenemos a las mujeres, niñas y niños venezolanos como el eslabón más vulnerable del proceso migratorio,  como víctimas de la trata de personas, en esclavitud sexual y trabajo forzado como lo más evidente, además de toda la cultura de abuso que hay detrás del hecho de migrar, desde comentarios despectivos hasta acoso y abuso a las mujeres simplemente por su nacionalidad, solo con escuchar el acento a una venezolana esto puede convertirse en un detonante para que se inicie una situación de abuso.

Algunas consideraciones para acompañar mejor a las personas venezolanas en migración

Es así que más allá de describir algunas ideas sobre la migración, me parece importante hacer un humilde aporte que permita pensar las políticas de atención a las personas migrantes venezolanas:

  • Es determinante empezar a caracterizar a que cuál grupo económico beneficia este proceso migratorio, cuáles redes de criminalidad o mafia se están aprovechando de esta situación, porque pensar que es un proceso espontáneo pierde sentido al ver por ejemplo el desplazamiento de la mayoría de las ventas callejeras y de los espacios públicos que se usan para el comercio en la calle que antes eran ocupados por la población pobre colombiana y que son controlados por el crimen organizado, pues ahora estos espacios están copados por venezolanas y venezolanos. ¿Qué pasó con la población colombiana que estaba en estos espacios? ¿Consiguieron mejores empleos? Desearía con todas mis fuerzas que las respuestas a estas preguntas fueran afirmativas, pero lo que es evidente es que se está dando una reorganización social de la pobreza y la explotación, que se ha dado producto de la migración, entonces tenemos que las y los migrantes, serían así como el último eslabón de la cadena de explotación, informalidad y criminalidad.
  • Los flujos migratorios tienen fluctuaciones, algunos sólo migran por temporadas, en épocas donde las necesidades económicas apremian y así aumenta la migración. Por ejemplo en épocas previas a las fechas decembrinas o al inicio del año escolar en Venezuela donde se deben adquirir útiles escolares, uniformes, entre otros, esto indica que en estos periodos particulares los programas de atención a personas migrantes deben contemplar más recursos, personal para atención y desarrollar estrategias para garantizar la seguridad y resguardo de las personas que migran.
  • Buscar soluciones que impulsen y apoyen el retorno de las personas al país, al llegar a Colombia, se tienen muchas expectativas que se van desinflando con el paso de los días y debido a las grandes dificultades. Muchas personas no se devuelven porque tienen temor de volver a realizar el trayecto de vuelta en las condiciones inseguras en que migraron. Así, promover el retorno y facilitar las condiciones para volver es conveniente.
  • Es necesario promover políticas de apoyo humanitario, en materia de salud, alimentación y en lo productivo dentro de Venezuela, concertadas con el gobierno del país, ésta realmente debería ser la tarea de comunidad internacional.
  • Dejar de mostrar el proceso migratorio como un tránsito que sólo implica esfuerzo y mucha motivación, es decir ahora el sueño americano se sustituyó por el sueño colombiano. Explicar que migrar puede ser muy riesgoso, que es la vida misma la que se pone en juego. Por esto el trabajo pedagógico en centros de atención a migrantes, en refugios, en hogares de paso, es muy importante. Es necesario dar a conocer las condiciones reales del país adonde están migrando, las barreras que van a tener a nivel legal y los derechos que se tienen al migrar, que sabemos son muy pocos. En este punto es relevante destacar que en mis conversaciones con población venezolana migrante pocos conocen por ejemplo de las desigualdades en Colombia y las consecuencias del conflicto armado.
  • Con las y los migrantes venezolanos ya radicados se debe facilitar la regularización de su situación migratoria, el acceso a educación, la salud y el empleo. De antemano sabemos que la garantía de estos derechos hasta para la ciudadanía colombiana es un tema muy complejo.
  • Impulsar estrategias comunicacionales que ayuden a desmitificar y combatir la xenofobia, en los espacios públicos, centros educativos y de salud, donde se mueve la ciudadanía de a pie.

Por último, las migraciones pueden ser vistas como una oportunidad. De eso sí podemos dar fe las y los venezolanos ya que estamos acostumbrados a interactuar con personas de muchos países. Nuestra patria se convirtió en hogar de seres humanos que desolados por la guerra, el hambre y la desesperación hicieron parte de nuestra historia y a pesar de que existieron algunas prácticas xenofóbicas, también es cierto que millones de migrantes encontraron en Venezuela un espacio para rehacer su vida, para trabajar, para estudiar, para tejer afectos y para tener un hogar. Fue así que se fusionaron las cotidianidades, costumbres, comidas y culturas, por eso agradecemos a todas las migraciones que nos construyeron como país y nos enseñaron a dar y recibir, por eso aprendimos entre todas y todos a ser más abiertos y solidarios con los migrantes.

 

[i] Debemos acotar que en Venezuela un obrero, antes de la agudización de la crisis económica con un salario mínimo podía cubrir necesidades básicas de su núcleo familiar, porque contaba con políticas sociales que lo protegían.

Print Friendly, PDF & Email

Mujer venezolana migrante, militante de la esperanza y convencida de la paz.

5 Comments

  1. Muy interesante Ruth, soquiera existe personas como voz para ilustrar esta realidad, gracias por tu aporte

  2. ¡Qué gran análisis has realizado! Sigue adelante con esta iniciativa, que, sin duda alguna, forjará caminos de paz, perdón y solidaridad.

  3. Ruth... Que alegría, qué emoción tan honda leer, tu formidable reflexión sobre esa realidad que tiene en el centro a las personas emigrantes. Encontrarte y escucharte es importantísimo para mí. Porque creo que lo es para el pueblo Venezolano, amado pueblo, y para todo el proceso político que comenzó con Chaves. Gracias... Un grandísimo abrazo.

  4. Abrazos mi agraciada alumna. Muy buenas tus reflexi8nes. Hay que seguir escribiendo y comunicando estas experienciaa. Siempre levantando perspectivas como bien lo hicisre. Recibe mi abrazo libertario.

  5. Muy interesante y gran aprendizaje para la Coalicion de trabajadores y trabajadoras migrantes sinaloenses

Deja un mensaje

Tu email no será publicado. Los campos requeridos están marcados *

6 Me gusta
0 No me gusta