Soberanía alimentaria y otras luchas de las mujeres agricultoras en Togo

Día de la mujer rural. FOTO: www.togopresse.tg
Día de la mujer rural. FOTO: www.togopresse.tg
Publicado en: 2019-05-23

Entrevista y traducción: Debir Valdelamar

En las siguientes líneas, Bariétou Agbare, presidenta nacional de la Red De Mujeres Agricultoras de Togo (país situado al occidente de África), nos habla del trabajo organizativo de las mujeres agricultoras togolesas por el reconocimiento de sus derechos, el mejoramiento de sus condiciones laborales, el acceso a la tierra y sus años de resistencia;  y además, envía un mensaje de lucha a las mujeres latinoamericanas sobre la importancia de organizarse en colectivos de mujeres.

Sobre los orígenes de la Red Nacional de Mujeres Agricultoras de Togo

La Red Nacional de Mujeres Agricultoras de Togo (RENAFAT) fue creada en octubre de 2012 por todas las mujeres agricultoras de Togo y nuestra misión es garantizar la soberanía alimentaria de las mujeres agricultoras y sus familias. Hoy en día, la red cuenta con 52 organizaciones que están presentes en todas las regiones del país (hay una presidenta en cada región, una representante en cada prefactura y una coordinadora en cada cantón).

Nuestras actividades van desde la incidencia, la promoción de la escolarización de las jóvenes y niñas, la venta de productos y la presentación de patentes, hasta el apoyo económico a mujeres comerciantes y a las que se dedican a la cría de animales a través de la microfinanza.

FOTO: Bariétou Agbare

La red está compuesta por diferentes tipos de mujeres agricultoras: las que trabajan en la producción, las que siembran, las que hacen la recolecta, las que se dedican a la cría de animales, las que hacen el almacenamiento y las que se encargan de la transformación de los productos. En resumen, trabajamos a lo largo de toda la cadena de producción, desde la producción a la transformación, para que cada mujer tenga una actividad generadora de recursos que le permita mantener a su familia. En la Red nos dimos cuenta de que si producimos y no procesamos nuestros productos, estos serán transformados por alguien más.

Y que, además, es necesario emprender, conocer la cadena de valor, transformar nuestros productos, producir nuestros alimentos y consumir localmente, para garantizar así nuestra seguridad alimentaria.

Hablar de soberanía alimentaria y derechos de las mujeres en Togo

En Togo, la principal fuente de ingresos es la agricultura. Como país costero, estamos experimentando los efectos adversos del cambio climático como la erosión costera o el aumento del nivel del mar que, sumado a los conflictos socioculturales, generan desplazamientos hacia el  centro del país. A pesar de ello, la producción agrícola continúa en aumento, ya que el gobierno invierte fuertemente en esta área de la economía.

El estado togolés está tomando medidas para mejorar la agricultura[1]. Nosotras formamos parte del PNISA[2], que está en el centro de la Política Nacional de Desarrollo Agrícola de Togo (PNDAT). Ambas políticas buscan mejorar la productividad de los agricultores y su organización por cooperativas. Después del lanzamiento de estas políticas cada sector ha ido organizándose para poder contar con el apoyo del Estado.

Nosotras decidimos crear la Red por dos razones. Primero, porque es necesario adoptar una perspectiva especial de derechos de las mujeres rurales que valorice nuestra gran contribución a la economía nacional. Segundo, porque anteriormente la mujer rural estaba completamente olvidada, invisibilizada en su aldea y no se reconocían sus esfuerzos; formábamos parte de organizaciones de hombres que no hablaban de los problemas que vivíamos las mujeres. Fue después de la creación de la RENAFAT que el Estado entendió el rol de las mujeres agricultoras y que ha hecho esfuerzos para que nuestros problemas se integren a la política agrícola.

Gracias a nuestra movilización hemos logrado algunos cambios significativos como, por ejemplo, tuvimos acceso a semillas, maquinaria y ahora estamos trabajando para mejorar nuestros sistemas de producción. Además, las organizaciones miembros de RENAFAT en la Región Marítima están trabajando para mejorar la producción de soya, un alimento nutritivo que los togoleses desean integrar en su canasta familiar. Así que con el estado buscamos mejorar su productividad y aumentar el consumo de productos locales. Igualmente, el Estado invierte en la apropiación de la producción de arroz a través del aumento de la superficie cultivable, pues el arroz que comemos siempre ha sido importado, a pesar de que nuestra tierra también puede producirlo.

En lo que respecta a los derechos de las mujeres en nuestro país, éstas están marginadas en la sociedad, especialmente las mujeres rurales y no se nos dan opciones. Hoy en día la tierra está acaparada por grandes terratenientes que piensan que si la mujer no posee la tierra, ella será más respetuosa con su esposo. Queremos cambiar esto, es la lucha de nuestra red, que todas las mujeres, incluso en los lugares más remotos, tengan acceso a la tierra para alimentarse.

Si examinamos la economía togolesa, son las mujeres quienes luchan en el campo, quienes están allí para la preservación de las semillas y su transformación, para educar a la familia, para llevar a los niños a la escuela. Nuestro trabajo es asegurarnos que nuestros problemas sean integrados en la política togolesa. Cuando participamos en los espacios de construcción de política velamos porque nuestras necesidades se vean reflejadas y porque nuestras condiciones de trabajo sean mejoradas. Porque hablar de seguridad alimentaria no es que todo el mundo pueda comer según su hambre, es que comamos cualitativa y no cuantitativamente hablando.

Además, el trabajo en el campo es duro. En una casa, el hombre se encarga sólo de arar la tierra y quien se encarga del resto de tareas es la mujer y a ella, ¿quién la ayudará a sembrar? ¿Quién cosechará? ¿Quién transformará? La mujer rural está sola. Y es que sólo desde hace poco, el Estado togolés reconoce que el trabajo del campo es doloroso para la mujer y están viendo cómo darnos maquinaria pequeña para el procesamiento.

El acceso de las mujeres rurales togolesas a la tierra

Reunión Renafat Togo. FOTO: Bariétou Agbare

Quienes se han beneficiado de la tierra en Togo hasta el día de hoy no son mujeres. Si comienzo a contarles, no terminaría, es lamentable. Cuando un padre muere, los hombres se distribuyen la tierra entre ellos, dicen que las mujeres se beneficiarán de la tierra de sus esposos o de sus padres.

Es por eso que al comienzo del período de cosecha, algunas mujeres tienen que caminar horas para solicitar la tierra a quienes la poseen. Tienen que ir muy temprano en la mañana y hacer turno. Este es el caso de las mujeres viudas o las que no tienen padre, ni marido quienes se ven obligadas a solicitar la tierra a un terrateniente. Esos hombres se aprovechan de ellas y estas mujeres no tienen más remedio que sufrir (ser violadas) para poder cultivar. Ellas no tienen opción. Estas mujeres deben alimentar a su familia, a sus hijos y al mismo tiempo deben estar a cargo de la educación. En la Red estamos viendo cómo ayudarles a desarrollar sus actividades.

Estamos negociando con los jueces para reevaluar la repartición de las herencias, para que las mujeres que no han podido beneficiarse de la tierra puedan hacerlo. Y esto tiene como consecuencia de nuevo la violencia hacia las mujeres.

Sabemos que queda mucho por hacer para que las mujeres togolesas accedan a la tierra, en las áreas más remotas hay mujeres que continúan sufriendo. Además también hemos hablado de transformación inclusiva y procesamiento de productos agrícolas de las mujeres, pero aún estamos lejos de ahí, no es nuestra prioridad. Aún hay mucha desconfianza en la capacidad de la mujer rural de gestionar recursos económicos. Debido a que el trabajo agrícola es estacional, la gente se pregunta si en caso de préstamos, las mujeres rurales seremos capaces de devolver los dineros. En este sentido, estamos viendo si es posible crear un fondo agrícola adaptado a nuestro entorno y a nuestra forma de hacer las cosas.

Autonomía financiera y otros logros de la RENAFAT

Antes del 2012 y de la creación de la red, la mujer rural dependía del hombre para las actividades del campo. Las mujeres están buscando realizarse individualmente, han entendido que no pueden quedarse de brazos cruzados, que deben tener sus propios recursos y fue en ese momento que empezamos a luchar. Además, la escolarización de las mujeres también era decidida por los hombres y, como consecuencia, muchas de nosotras no fuimos a la escuela. Hoy las mujeres rurales han retomado muchas responsabilidades, era tiempo de despertarnos para ser financieramente autónomas.

Como presidenta de la Red estoy orgullosa a nivel personal de dirigir una red reconocida por el estado, de contar con una sede propia y representar los derechos de las mujeres campesinas en diferentes estancias del territorio. Hoy la mujer campesina reconoce que ella también tiene derecho a vivir y participar en la gestión de la ciudad. Estoy orgullosa que las mujeres hayan reconocido que ellas también pueden contribuir al desarrollo de sus familias, que estén luchando por la productividad agrícola y porque la población consuma nuestros productos locales. Estoy orgullosa de ser capaz de dirigirme a estas mujeres, comprenderlas y abogar por ellas frente al estado. Mi preocupación actual es la alfabetización de las mujeres, como un medio de comunicación, para que yo pueda transmitirles informaciones en menor tiempo.

Mi hermana, tienes que luchar

Pero ninguno de estos cambios vino del gobierno, somos nosotras quienes los hemos conseguido. A tí que me lee, te digo: tienes que luchar, el poder hay que arrancarlo. Si esperas que el gobierno venga a verte, no lo hará. Como red estamos despiertas, estamos listas para seguir de cerca lo que hace el estado. Como red estamos siempre luchando, cada vez que el gobierno organiza un evento, ahí estamos nosotras, incluso si no tenemos los recursos, hacemos todo lo posible por participar. Eso es lo que hace nuestra fuerza, cuando necesitamos algo estamos unidas y encontramos la solución.

De lo contrario, el estado no vendrá a proponerte cosas. Si te quedas esperando en una esquina, mi hermana, recibirás un regalo envenenado. Debemos defender los derechos de las mujeres. No podemos esperar al estado. Yo puedo decir que ya hemos arrancado una parte de lo que nos corresponde. Por ejemplo, el Día Internacional de la Mujer no era reconocido aquí; así que nos organizamos, creamos nuestro logotipo y abogamos por el reconocimiento del Día Internacional de la Mujer Rural. ¡El gobierno ni siquiera lo había pensado! En ese sentido, hemos tenido que acompañarlos, juntos organizamos el día de la mujer rural que se celebra en octubre y al mismo tiempo logramos la creación de un punto focal de género al centro del Ministerio de Agricultura, que ahora nos acompaña y nos ha hecho sentir mejor.

Por intermediación del punto focal de género, le pedimos al programa de desarrollo agrícola que nos diera máquinas de procesamiento de maíz. El año pasado, para el día de la mujer rural, nos dieron semillas de maíz que enviamos a todas las cinco regiones de Togo. Entonces, te pregunto: Si nos hubiésemos quedado en casa, ¿crees que hubiéramos tenido acceso a estas máquinas? Estamos luchando. Sé que un día obtendremos parcelas para la producción agrícola. También se les insiste en la equidad de género, la distribución equitativa, crear tarifas 50-50 para las mujeres. Nuestro problema es que somos analfabetas. Eso es lo que nos retrasa, nos limita al momento de hacer peticiones a los ministerios, pero estoy segura de que de una forma u otra lo lograremos.

Finalmente, mi mensaje para las mujeres colombianas y de América Latina es que deben organizarse y estar presentes en los espacios de decisión, porque cuando las mujeres decidimos comprometernos con esta lucha, la sociedad nos intimida e incluso los maridos se oponen, entonces hay que estar fuertes y solidarias para enfrentar esta problemática. Si están solas, no podrán hacer nada por las otras. No luchen dispersadas porque si se dispersan, serán intimidadas y los grupos pequeños irán desapareciendo.

Saludos a todas las compañeras, que sepan que estamos aquí en Togo, disponibles para escucharlas.

[1] Togo es considerado como uno de los países del continente africano que más invierte en agricultura, su gobierno tiene como objetivo hacer de ésta la base de su economía.

[2] Programa Nacional de Inversión Agrícola y Seguridad Alimentaria, lanzado en 2011 en el contexto de los acuerdos de Maputo (2003). Este programa estipula destinar al menos 10% del presupuesto nacional al sector agrícola. El programa prioriza los trabajadores agrícolas, en particular las mujeres y jóvenes. 53.500 kits compuestos de semillas de arroz o maíz, abonos, herbicidas y pulverizadores  fueron puestos a disposición de los productores agrícolas, entre ellos 26.076 mujeres. PNIASA es financiado por el Banco Mundial, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), el Banco Oeste Africano de Desarrollo (BOAD) y el Banco de Inversión y Desarrollo de la CEDEAO (BIDC).

Fuente: https://www.manationtogo.com/le-pniasa-trois-ans-apres-quel-bilan/

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Productora agrícola, de la Región Central de Togo. Trabaja en la producción de cereales y la transformación de arachis, presidenta de la Red Nacional de Mujeres Agricultoras de Togo y tesorera adjunta de la Coordinación de Organizaciones Campesinas y Agricultoras de Togo.

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