Derrotar la invisibilidad, un reto para las mujeres afrodescendientes en Colombia desde sus propias voces

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Publicado en: 2019-05-23

El siguiente texto fue expuesto en la presentación del informe “Combatiendo a las mujeres negras como a un enemigo bélico, tercer informe sobre la situación de las mujeres afrodescendientes en Colombia” investigación realizada por el Proceso de Comunidades Negras (PCN). Este trabajo de investigación que analiza el panorama de las violencias y las violaciones  a los derechos humanos contra las mujeres afrodescendientes en Colombia, en el marco de los derechos colectivos, tiene más de ocho años de construcción colectiva, participativa y reflexiva.

A continuación se presentan algunas reflexiones sobre la violencia que sufren las mujeres negras en el país.

Combatiendo a las mujeres negras como a un enemigo bélico, es un significativo llamado de las mujeres negras a que se mire, se analice y se intervengan las violencias contra las mujeres negras desde un enfoque interseccional cualificado y no enunciativo.  Con este también se convoca a la demanda de justicia, verdad y reparación que desde múltiples escenarios realizamos por una vida en garantía de derechos para nosotras y nuestras descendientes, ya que nuestras ancestras no contaron con ello.

Este es un ejercicio que contempla las voces de “esperanza y la fe política” que puede existir un mañana mejor, ojalá no tan lejos, pues lo necesitamos pronto. Necesitamos liberarnos del yugo y los miedos que nos acompañan incluso antes de nacer, de la invisibilidad y el ostracismo en que las violencias nos han puesto, la imposta y análisis de nuestros relatos, donde se neutraliza nuestra agencia.  Este es un informe que nos da un lugar y nos invita a seguir construyendo, narrando, contando en primera persona.

Como bien lo señala el informe “las mujeres negras siempre han buscado formas de organizarse y desarrollarse colectivamente, particularmente a partir de la ley 70 de 1993 (Ley de comunidades negras) y en cierta forma en respuesta a su marginalidad dentro del movimiento negro y feminista en Colombia. Es decir, hemos estado atravesadas por las violencias de género  y étnico/raciales de los unos y las otras, porque en alguna de estas orillas, siempre nos tachan de divisionistas, pues al parecer es incomprensible nuestra intersección de mujeres y negras, factores de exclusión permanente. Por ello, es loable, valerosa y significativa esta experiencia de documentarnos entre nosotras.

Enunciarnos desde las epistemologías del feminismo negro, afrodiaspórico, comunitario o del Abya Yala, para nosotras no es suficiente y en este informe queda muy claro, debido al contexto nacional que nos lleva a reinventarnos en nuestras luchas y reivindicación de derechos; nosotras luchamos por nuestra autonomía, por las violencias que sufrimos en nuestro ciclo vital y curso de vida, contra la discriminación racial y el racismo, violencia que experimentamos de manera cotidiana desde lo simbólico y material, en la ciudad y en lo rural, la única violencia que nos conecta más allá de nuestra condición de clase o cualquier otra que se considere privilegio en nuestro contexto.

Debemos levantarnos para defender nuestro territorio del control de actores armados legales e ilegales para el despojo por las guerras económicas que se tornan en nuestros territorios.

Nuestras demandas pasan por la defensa de nuestros hijos e hijas para arrebatárselos a la industria criminal de la guerra en Colombia. Defender nuestros cuerpos de la violencia sexual sistemática desde la trata trasatlántica. Defender nuestro derecho a hablar por nosotras mismas, a expresarnos y que se nos ofrezca el lugar que nos merecemos solo por el hecho de ser seres humanos.

Este trabajo narra las voces de mujeres de Tumaco, Buenaventura, Cartagena, norte del cauca y La Guajira.  Lugares en que la violencia contra nuestros cuerpos se ha naturalizado por su sistematicidad, sus formas, el objetivo y sobre todo por desestabilizar el tejido social a través de la figura de la mujer.  Maltratar sus cuerpos, dañar sus corazones, asesinar a algunas, pero no a todas; solo generar temor y zozobra a través de algunos casos puntuales. No buscan eliminar el grupo a través del etnocidio, aunque encuentren algunos referentes para su actuación en este objetivo. Diría entonces que el fin no es el etnocidio –como eliminación tangible- sino más bien el culturicidio para la apropiación del territorio, una nueva estrategia de las mafias capitalistas.

Asesinar mujeres negras en estos territorios tiene un trasfondo de fenómeno multicausal, en tanto a las mujeres se les asesina para: a) generar zozobra y atemorizar la sociedad local,b) aleccionar a otras mujeres que se salen de las normativas impuestas por los grupos armados en su sector, c) establecer control en el territorio e imponer nuevas formas de relacionamiento d) desarticular las acciones comunitarias y menoscabar sus acciones de restar capital humano a la guerra, e) promover escenarios de impunidad y limitar las acciones judiciales en la localidad, f) generar ruptura en el tejido social local con su singularidad étnico/cultural y territorial, g) reforzar el discurso machista y misógino en la sociedad local h) dar apertura a enclaves capitalistas que se asientan en el territorio sin mayores procesos de resistencia, i) depreciar el valor de la tierra para apropiarse de ella quien posee el capital.

Somos víctimas de feminicidio por razones ya conocidas, pero en Buenaventura, hay un fenómeno particular, el cual he denominado, femigenocidio étnico/territorial, el cual tiene el objeto de eliminar a las mujeres para desarticular el tejido social de una comunidad que a través de la historia ha venido resistiendo para permanecer en el territorio, un territorio donde los enclaves capitalistas de economías globales y criminales tienen un plan a ejecutar bajo un modelo de desarrollo establecido no incluyente.

El femigenocidio étnico/territorial se ensaña contra unos cuerpos específicos, unos cuerpos racializados en la negritud que ha construido una sociedad como la bonaverense, marginalizada, empobrecida, rica en biodiversidad, diversidad cultural, etc. Este concepto hace énfasis en el principal objeto de asesinar a las mujeres, no solo por eliminar al sujeto mujer sino al colectivo étnico/racial afro, presente en Buenaventura como territorio estratégico para el capital global y el desarrollo de un modelo económico que allí se recrea a través de la actividad portuaria y los múltiples macropoyectos que se tienen proyectados. Esto es útil al sistema global que va más allá de las economías criminales.

En el Femigenocidio está presente la pedagogía de la crueldad como elemento aleccionador que muestra su ordenación para la letalidad del símbolo y representación de lo femenino o cuerpo feminizado; en él hay una estructura material, un sistema institucionalizado en lo social, económico y político que dinamiza los asesinatos de las mujeres para su fin.

En los feminicidios hay una sistematicidad en el hecho, asesinan a mujeres que tienen una relación social en sectores específicos y llevan el mensaje a hombres y mujeres del territorio. El mensaje va más allá de la cantidad de las mujeres asesinadas, lo relevante para el fenómeno es el mensaje que se envía con la eliminación del cuerpo de las mujeres. En los actos del femigenocidio no hay un responsable del poder, se establece el techo de cristal en lo femenino y en lo criminal, no se alcanza a identificar quién es el máximo responsable del hecho.

En ese sentido y en concordancia con en el informe Mujeres negras como a un enemigo bélico es necesario que organizaciones sociales, defensoras de derechos humanos, entidades del Estado y cooperantes analicen e incorporen en su trabajo otras narrativas de las mujeres negras, otras formas de mirar las violencias que se ejercen contra nuestros cuerpos, las cuales se generan no solo por el hecho de ser mujeres, sino lo que significa ser mujer, mujer negra, en nuestros territorios.

Combatiendo a las mujeres negras como si fueran un enemigo bélico

Haga clic aquí para descargar el informe y leer de primera mano esta relevante investigación con enfoque de género étnico-racial, y comprender mejor el contexto en el que las mujeres negras afrocolombianas luchan y persisten en defensa del territorio, la vida, la cultura y la paz.

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Socióloga - Especialista en Gestión Ambiental. Magíster en Estudios de Género. Bonaverense afrofeminista. Defensora de los derechos de las mujeres.

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