Una mancha negra

FOTO Cume kalunga29_Mar (1)
Publicado en: 2019-04-27

Tres apuntes rápidos sobre Marcelo D’Salete y la presentación de su novela gráfica “Cumbe”, el próximo 28 de abril en la Feria del Libro de Bogotá.

FOTO: Marcelo D’Salete, viñeta de su novela gráfica Cumbe, Pág. 29.

I

La página es negra, oscura, negrísima. En una de las viñetas, un hombre le habla a una mujer que lo escucha de espaldas: “eu lembro de quando tu chegou” (recuerdo cuando llegaste). Los dos cuerpos se confunden con el entorno, árboles y arbustos; los unos y los otros están hechos de la misma sustancia: una mancha negra, densa, profunda, en la que si uno lo intentara podría sumergir la mano como quien la sumerge en un recipiente con brea. Podría ser eso, brea, alquitrán, pero es solo tinta china.

Hace meses que intento descifrar esa mancha. Cada vez que la veo recuerdo una frase de Teju Cole sobre las fotografías del fotógrafo de Harlem, Roy DeCarava. Mirando los rostros negros, bellamente fotografiados por DeCarava en la marcha de Washington (1963), Cole imagina que dicen: “no tienes idea de cuán oscuros podemos ser, ni de lo que podría contener esta oscuridad”. Mirando la viñeta que describí arriba, uno podría decir que la mancha enfatiza el aura introspectiva, de silencios y zozobra de la escena. Pero a veces imagino que en algún punto la mancha parafrasea a Cole (“no tienes idea de lo que podría contener esta oscuridad”), y haciéndolo, se pregunta por la posibilidad de contar una historia como la que cuenta, por el modo en el que dicha historia debería ser contada: ¿Cuál es el lenguaje del trauma? ¿Cómo hablar de una historia llena de silencios (y silenciada)? ¿De qué modo representar el día a día en una plantación de azúcar del siglo XVII? ¿Cómo hablar de eso, de la plantación, de la esclavitud?

II

Marcelo D’Salete nació en São Paulo, Brasil, en 1979. Es profesor y autor de novelas gráficas. Antes, estudió diseño en la Universidade de São Paulo, donde formó parte del Núcleo de Consciencia negra (responsable, entre otras cosas, por abanderar la lucha a favor de las cuotas raciales), vio todo el cine que pudo, escuchó todo el hip-hop que pudo, Rincon Sapiência, Racionais MC’s (el rap brasilero de los noventa con el que los adolescentes negros de las periferias aprendieron a decir “tú”, “yo”, “nosotros”… y “ellos”), pintó grafitis y se bebió las calles de São Paulo. Son esas calles de las que da noticia en sus dos primeras novelas gráficas, Noite Luz (2008) y Encruzilhada (2011).

Hasta hace poco, Noite Luz, sobre personajes negros que transitan una casa nocturna en la periferia de São Paulo, era su única obra traducida al español. Pero en marzo de 2019, Flow Press publicó Angola Janga (2017), una saga de 432 páginas sobre el Quilombo de Palmares –el palenque más importante de Brasil– en la que D’Salete trabajó durante más de diez años. De los márgenes de Angola Janga, tres años antes apareció Cumbe (2014), con el que ganó en 2018 el prestigioso premio Eisner, al que algunos apodan “el nobel de los cómics”.

III

“Cumbe” es sinónimo de “palenque” en algunos países latinoamericanos. En lenguas congo/angola quiere decir sol, día, luz, fuego. Es intrigante que la luz del título no consiga diluir la densidad de la mancha oscura ni el tono de oscuridad con el que D’Salete cuenta sus historias. La primera historia de Cumbe (2014), titulada “Kalunga”, narra el intento de Valu por escapar de una plantación de azúcar junto a su amante Nana. Kalunga en bantu significa grandeza, inmensidad, dios, mar, muerte. En Cumbe, Kalunga en cuanto muerte o inmensidad, es la mancha negra, profunda, en la que Valu y Nana se sumergen en la viñeta que describí al principio. La oscuridad de Kalunga se repite en la segunda historia, “Sumidouro”, un relato de asesinatos e infanticidios, de las ambigüedades y violencias que acompañan la relación entre una esclavizada y su señor. En el Diccionario de la Esclavitud negra en Brasil, Clovis Moura recuerda que se llamaba sumidouro al lugar en el que eran lanzados, desaparecidos (a veces un pozo), los esclavizados rebeldes. En el “canto dos escravos”, recolectado por Aires Machado entre los mineros negros de Minas Gerais, la voz  de un hombre cansado, agotado por los veinte días de trabajo ininterrumpido, implora: “quiero me acabar no Sumidouro”

Las últimas dos historias, “Cumbe” y “Malungo”, funcionan como una suerte de continuación; en “Cumbe”, un grupo de esclavizados organiza una rebelión en la plantación que es sofocada antes de ocurrir. En “Malungo”, los negros de un palenque cercano atacan e incendian la plantación. “Malungo”, compañero, era el término con el que los esclavizados se trataban durante la travesía en el navío negrero. Las historias de D’salete pueden leerse, como ya se ha hecho, como historias de resistencia. Pero no hay héroes en estas historias, solo hombres y mujeres humanos, profundamente humanos, complejos, sobreviviendo en un sistema construido para triturarlos. Las historias de D’salete relatan el día a día de la plantación, su oscuridad, un día a día sin triunfalismos, en el que términos como libertad y muerte están hechos de la misma sustancia: una mancha densa, profunda, negra, negrísima.

Marcelo D’Salete hablará sobre novela gráfica en la Feria del Libro de Bogotá el sábado 27 de abril a las 2.00 pm y el domingo 28 a las 3.00 pm. (En el Gran Salón Ecopetrol). Si yo fuera ustedes, si yo estuviera en Bogotá, iba a escuchar a Marcelo.

FOTO: Marcelo D’Salete, viñeta de su novela gráfica Cumbe.

Foto principal: Marcelo D’Salete, viñeta de la novela gráfica Cumbe, pág. 29.

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Investigadora sobre literatura y artes visuales. Lectora. Escritora.

One Comment

  1. Súper. Gracias por este texto

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