La hermana extranjera. A propósito de la huelga feminista del 8 de marzo

FOTO: Foto principal: Acuarela Annie Ganzala Lorde. Afro Lesbiana, madre, feminista descolonial. Acuarelista. Brasil.
Publicado en: 2019-03-02

Hoy me pregunto si debo llamarme a mí misma feminista y cuando me preguntan si lo soy evito  contestar directamente, digo que lucho por los derechos de las mujeres, en especial de las mujeres negras, por el simple motivo de que soy una. Una mujer negra e inmigrante y desde esa ventana me posiciono.

No es fácil abordar el tema feminista vistiendo este cuerpo negro, por que aunque a lo largo de la historia hemos tenido grandes pensadoras negras que han hablado de nuestra historia, de nuestras luchas y de nuestros derechos, esto dentro del feminismo hegemónico poco eco ha hecho y no es una casualidad, más bien es una consecuencia de la colonialidad y del monopolio del conocimiento por parte de un grupo que dentro de ese universo de las “mujeres” se constituye como dominante, un grupo con el que convivimos pero al que no pertenecemos, y seguirá siendo de esta manera.

El imaginario colectivo acerca de las personas negras no ha cambiado mucho desde la abolición de la esclavitud en el continente americano, mucho se habla de políticas de inclusión para eliminar la discriminación racial, pero en el día a día, el racismo es una poderosa estructura cimentada en cada aspecto de la vida cotidiana; siempre le digo a mis hermanas, que para pasar la prueba y que no te aplaste la realidad, al salir a la calle, debemos ir protegidas por una armadura, una coraza que nos proteja de toda la violencia que experimentamos allí afuera, lejos de nuestro espacio seguro. Infortunadamente esa coraza también debemos cargarla para estar en espacios feministas, en donde esa lectura colonial de las mujeres negras permanece intacta, en donde recibimos los mismos golpes que encontramos en cualquier calle (y hasta peores), el feminismo blanco, blanco mestizo y hegemónico no es, ni ha sido nuestro lugar seguro.

Y entonces hablaré del movimiento feminista latinoamericano y de algunos de los lugares que allí ocupamos las mujeres negras. Este movimiento ha luchado por los derechos y libertades de las mujeres, hasta ahí todo va bien y hasta coincidimos. Sin embargo, si empezamos a ahondar la situación se complejiza rápidamente, ya que hay una marcada tendencia que homogeniza la lucha, y en ese punto es donde las mujeres negras entramos.

Desde el feminismo negro hemos planteado que es urgente intersectar tanto en nuestros análisis, como en las formas de organizarnos, el género, la raza y la clase, sin embargo, estos tres vectores de la opresión siguen funcionando por separado, como si así funcionara la vida. Hemos sido tildadas en inmunerables ocasiones de divisionistas del  movimiento feminista por poner sobre la mesa que no sólo estamos oprimidas por el hecho de ser mujeres, sino además por ser negras, empobrecidas y migrantes. Nos han atacado por decir que el racismo y clasismo dominantes en la sociedad y en el movimiento son puntos fundamentales que debemos tener en cuenta para poder diseñar un petitorio que nos incluya a todas.

Audre Lorde, lesbiana, feminista negra estadounidense, y quien da el título a este texto lo dijo muy claro por allá en los 80: “Como mujeres, algunos de nuestros problemas son comunes, otros no. Ustedes, las blancas, temen que al crecer nuestros hijos varones se sumen al patriarcado y testifiquen contra ustedes. Nosotras, en cambio, tememos que a los nuestros los saquen de un coche y les disparen a bocajarro en plena calle, mientras ustedes dan la espalda a las razones por las que están muriendo”.

Pero,  ¿Qué implica entonces la diferencia entre las mujeres para la lucha de las mujeres? ¿Cómo construir un espacio común si el lugar que ocupamos no es, ni puede ser el mismo? ¿Cómo pueden las herramientas de una sociedad patriarcal y racista servir para examinar los frutos de ese mismo patriarcado racista? Cuestionamientos de Lorde que aún siguen vigentes. “Lo que nos separa no son nuestras diferencias, sino la resistencia a reconocer esas diferencias y enfrentarnos a las distorsiones que resultan de ignorarlas y malinterpretarlas. Cuando nos definimos, cuando yo me defino a mí misma, cuando defino el espacio en el que soy como tú y el espacio en el que no lo soy, no estoy negando el contacto entre nosotras, ni te estoy excluyendo del contacto – estoy ampliando nuestro espacio de contacto.”

La negación de nuestras legítimas demandas, la invisibilización de nuestras posiciones y opiniones es violencia y es una violencia que no estamos dispuestas a dejar pasar más, ya mucho tiempo lo hemos hecho por las razones que sea, pero esto no va más, nos cansamos, somos conscientes, las estamos viendo y reaccionaremos en cualquier lugar, aunque eso siga implicando el intento de silenciamiento sutil y solapado y nuevas violencias hacia nosotras. El movimiento feminista debe ser interseccional, no hay otra manera de avanzar.

Y entonces les contaré una anécdota, una de las tantísimas que podría contarles

Hace pocos días tuvimos una situación (por llamarla de cualquier manera) en Chile, país que habito actualmente como migrante. Chile tiene un movimiento feminista fuerte y con una gran fuerza en las universidades, lo que a mi parecer condiciona bastante la lectura global de lo que está ocurriendo con la diversidad de mujeres que habitamos el territorio, pero bueno, ese no es el tema central de lo que les contaré.

El asunto es que desde este movimiento se está haciendo una convocatoria para una huelga el 8 de marzo, la invitación es a parar, con el objetivo de mostrar el potencial de la fuerza laboral de las mujeres del país. En ese contexto, escribí en mi muro de Facebook, un breve texto que acompañé con una ilustración de una mujer negra, vendedora ambulante de un producto (galleta cubierta de chocolate) que es asociado a la inmigración negra en Chile (no de manera positiva, por el contrario la gente hace alusión al “chocolate” de nuestra piel en el producto). Utilicé esta imagen porque es la ilustración que está usando el movimiento feminista chileno para convocar a la dichosa huelga.

En la convocatoria a la huelga, la ilustración mencionada es acompañada por la siguiente frase “Como las estrellas, hermosas y bellas, que alegres son las obreras, marchemos con ellas” , la frase hace parte de una canción de Víctor Jara, cantautor chileno asesinado en la dictadura por sus letras de contenido crítico y social. A mi parecer la combinación de la frase (sacada de su contexto) y la caricaturización de una mujer negra que vende un producto en los semáforos para sobrevivir, invitando a una huelga, no tiene ningún sentido pero además es absolutamente utilitario y racista. En mi Facebook lo manifesté así:

“La huelga es para el feminismo blanco y burgués. Las obreras, -como nos llaman ellas para diferenciarse de nosotras-, no podemos parar, menos si sos migrante, negra y dependes de los super 8 que vendas cada día al sol inclemente en cualquier semáforo de cualquier esquina de Chile. Nosotras tenemos que trabajar ese día para que las blancas puedan parar o ¿en quién creen que descansa el sistema mientras las blancas, universitarias y de clase alta paran? Mejor aún ¿que es lo que paran? Un día de clase en la U? Al inicio del semestre académico? ¿cuales son las implicaciones (en la vida real, no en sus estudios sociológicos) de tremendo acto tan revolucionario? ¿También se enfrentarán con sus padres para que sus nanas puedan parar? ¿quien hará el aseo en sus universidades ese día? La huelga es un espejismo, es una reafirmación del abismo clasista y racista que nos consume a unas y da estas ‘libertades’ a otras.
El movimiento avanzará en la medida en que se haga interseccional. De lo contrario el movimiento sigue al servicio del capital que oprime a quienes acumulamos menos.” ¡Ahora llámenme resentida!
¿Cómo les encanta romantizar la pobreza, no? le preguntaron a alguna de las mujeres aquí representadas en su dibujo, si van a parar? o solo las vieron desde sus autos y se les ocurrió caricaturizar nuestra realidad?”

FOTO: Afiche de invitación a la huelga feminista en Chile

El resultado es que después de esta publicación fui latigada, me acusaron de ser racista a la inversa, divisionista, desenfocada, envidiosa, resentida, mentirosa y un largo etc, también debo mencionar que algunas otras compañeras interpretaron el texto con una perspectiva más amplia y entendieron la importancia de que el movimiento se abra para todas y no siga siendo solo para algunas.

Aun así, siento que falta mucho por construir, que seguiremos siendo –aun entre mujeres- tildadas de conflictivas, confrontacionales y molestas por mencionar nuestras realidades, seguiremos siendo las otras, las extranjeras, como lo describió Lorde, seguiremos siendo silenciadas y deslegitimadas.

Nuestras realidades no son homogéneas, así mismo el movimiento no debería aspirar a serlo. La homogeneización de las luchas ha sido el proyecto de los Estados históricamente para anular posiciones y planteamientos de las clases sociales bajas, los denominados grupos étnicos, de los considerados ‘minoritarios’ y las mujeres negras no lo vamos a tolerar más. Estamos cansadas de gritar para hacernos escuchar, estamos hartas de la inferiorización de nuestras problemáticas, estamos aquí, somos mujeres, existimos y tenemos posiciones que para muches son incómodas de escuchar, lo que nos lleva directamente al cuestionamiento de los privilegios, un punto fundamental para poder avanzar. No podemos permitir que las dinámicas patriarcales y racistas del poder sigan ganando terreno en espacios feministas, hay que anular con urgencia ese feminismo masculinizado que pelea por ocupar los espacios de protagonismo, es necesario trabajar arduamente en el combate del racismo y machismo estructural, no es necesario anular a la otra para ser escuchadas.

Las mujeres negras no podemos seguir siendo las imágenes de los carteles feministas o “las de mostrar”, mientras sus estructuras de pensamiento racista siguen intactas. No podemos seguir siendo el ornamento con el que se muestran incluyentes cuando en la cotidianidad de la lucha solo nos están violentando a través de cuestionamientos y silenciamientos. Las mujeres negras que venden galletas en los semáforos de Chile y del mundo no pararán, no irán a ninguna huelga pero son la imagen del afiche, saquen conclusiones ustedes y que siga el debate.

Foto principal: Acuarela Annie Ganzala Lorde. Afro Lesbiana, madre, feminista descolonial. Acuarelista. Brasil.

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Defensora de los derechos de las mujeres negras

2 Comments

  1. Soy feminista y me llamaban en el Liceo superocho porque era la más morena de la clase y porque vendía superocho. No era negra afrodescendiente e inmigrante, pero sí era la del color más oscurito de la clase. No miro a las vendedoras de superocho en la calle desde mi auto porque apenas me alcanza para pagar el metro y cuando las miro me acuerdo de mi mote y eso me hace sentir mucha tristeza de lo que están pasando en Chile. Me da pena que tengan que trabajar en esas condiciones, bajo el frío y el calor de la calle, sin los mínimos derechos laborales. Saben lo que me gustaría que pasara, me gustaría ver que varias vendedoras de superocho se sumen a la huelga de ese día y marchen aunque sea unas cuadras y después sigan vendiendo porque eso sería darle una verdadera lección a todas las mujeres. Tanto nosotras como nuestras hijas que están en los preencuentros y coordinaciones de esta huelga somos pobres y, por lo tanto, no estamos interesadas en romantizar la pobreza o hacer de ustedes una caricatura. Entonces las implicaciones en la vida real tiene que ver con mucho más que perder un día de clases, tiene que ver con la creación de conciencia social. Para que la huelga no sea un espejismo debieran no descartar a todas esas mujeres que se han reunido desde el año pasado para organizar esta marcha y ustedes decidirse a parar apoyando esta huelga para que el feminismo también sea negro o negro con blanco, es decir, moreno. Cuando vuelva de la huelga ninguna nana me estará esperando ni a mí ni a mi hija, tendremos que nosotras cocinarnos y hacer todas las cosas de la casa al igual que los hombres. Estamos mucho más cerca de lo que ustedes creen y debiéramos estar juntas ese día de la huelga.

  2. Buenísima y necesaria reflexión!

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