Algo alrededor de mi cuello, Chimamanda en Cartagena

FOTO: Ministerio de Cultura de Colombia. Tomada de: https://www.kienyke.com
Publicado en: 2019-02-07

En el libro Algo alrededor de tu cuello, Chimamanda relata la historia de una mujer nigeriana -*Nwanne- en EUA quien sostiene una relación interracial, con un hombre blanco, gringo, de familia rica y educada. Nwanne cuenta como el hombre blanco le regalaba cosas que para ella no tenían utilidad alguna y que recibía con una actitud pasiva y molesta; ella siempre aceptaba sus regalos y se quedaba en silencio, mientras que él, se los entregaba con todo el orgullo otorgado por su privilegio blanco, viéndose a sí mismo como un hombre generoso, altruista y empático. En una ocasión, Nwanne le reclamó el sin sentido de uno de sus obsequios, una pequeña bola de cristal que no tenía ningún valor para ella. En la cultura de esta nigeriana era común dar o recibir regalos que sirvieran para algo, así que ella le preguntó por qué no le regalaba una piedra para moler algo, en lugar de una bola con una bailarina que sólo se movía cuando la agitaban. Él se reía fuerte pensando que este era un reclamo gracioso e inocente y ella permanecía en silencio y enojada. Y así sucedía esta historia, la de la mujer negra con algo alrededor de su cuello.

Esta relación, narrada como ficción por Chimamanda, habla claramente de una relación soportada en asimetrías de poder, de clase, de raza, de género y de país, y me hizo recordar los hechos que experimenté en la Cartagena del Hay Festival. Voy a pensar en Nwanne como la gente negra que vive en Cartagena, como los viajeros/as negras que invirtieron su tiempo y dinero en ir a ver a Chimamanda, como las escritoras negras colombianas cuyas letras son silenciadas y en la propia Chimamanda, la escritora negra famosa por su discurso “Por qué todos deberíamos ser feministas”. Y voy a pensar en el hombre blanco, como los creadores del Hay Festival (ver: http://www.hayfestival.com/about-hay-festival), como la Ministra de Cultura, como las blancas y los blancos que ocuparon las primeras líneas en cada evento y como las periodistas Alma Guillermoprieto y Mabel Lara que entrevistaron a Chimamanda.

El Hay Festival en Cartagena es un evento realizado por la élite de dicha ciudad, nada nuevo bajo el sol. Supone que brinda a los lectores y escritores la posibilidad de compartir historias e ideas, pero en esencia, conserva el mismo formato de una ciudad excluyente, racista y segregada. Por tanto, quienes decidimos ir al Hay Festival 2019 no fuimos con la idea de interactuar en espacios incluyentes y abiertos, sino porque Chimamanda, quien constituye un referente global para mujeres negras. Su literatura y sus reflexiones bastante inspiradoras, nos sedujo y no nos dejó otra opción que estar allá. No todos los años tenemos la posibilidad de tener en nuestro país a una mujer así, menos aún dentro del ámbito literario y en el contexto de  un evento como el Hay Festival, donde las voces de la diáspora africana y de personas africanas son muy poco escuchadas. Así que ya antes de llegar al evento sentía algo alrededor de mi cuello.

El primer evento en el que participó Chimamanda se realizó en el Centro de Convenciones de Cartagena y se propuso metodológicamente como un diálogo entre Adichie y la periodista Alma Guillermoprieto. En esta primer conferencia, Chimamanda no se salvó del racismo. Alma de entrada le dijo que conocía muy poco de Nigeria, suponía que venía de un “pueblo tribal” y no era una mujer angloparlante. Esta charla se desperdició en preguntas poco profundas, desvirtuadas de las impresionantes obras de la nigeriana, la moderadora que solo hizo mención de uno de sus libros y decidió centrar la atención en Harry Potter, en Gabo e incluso preguntó a Chimamanda por el lenguaje en el que pensaba para escribir sus obras, esto sumado a las varias veces que cortó las intervenciones para señalar que tenía un vuelo y que por tanto debían terminar pronto. Ese algo alrededor de mi cuello seguía creciendo.

Este es un buen ejemplo para entender cómo opera la élite blanca. A pesar de que se propone una charla sobre el trabajo literario de autores del Sur del planeta (**ver programación), Alma no deja de pensar en los autores del Norte Global, los cuales a falta de problemas por su vida privilegiada, deben fantasear con castillos, magos o sobre esas historias que evidencian su apropiación cultural. Mientras que autores como Chimamanda, Mary Grueso, Toni Morrison, hablan de la crudeza de su realidad, de sus procesos de resistencia y de la construcción colectiva. Alma en apariencia estaba desprovista de lo que Chimamanda tanto ha criticado en su ted el peligro de una sola historia, en esencia, le quiso recordar a la nigeriana que lo que ella cuestiona allí poco o nada le importa. Ese algo alrededor de mi cuello sigue creciendo.

Este evento se realizó en la Cartagena blanca, donde con sólo caminar dos cuadras ves a niñas esperando por el mejor postor blanco, rico y extranjero. Caminando por esa Cartagena, tu escuchas nítidamente cuando te ofrecen cocaína blanca y pura, pero los policías de alrededor nunca les alcanza para escuchar ese mensaje. Donde los hombres blancos, adultos y con una edad que supera con creces sus acompañantes o amantes negras, caminan por la Ciudad blanca tranquilos y satisfechos. Donde los empresarios inflan los precios que superan en un 500% los costos de producción y de mano de obra invertidos en ese bien o servicio. Y además, donde debes pasar por la Torre del Reloj, allí en donde desde el siglo XVI iniciaba la tortura, la explotación y el dolor de millones de  africanos esclavizados. Así que si eres una Nwanne inevitablemente te preguntarás por tus ancestros lo cual hace que sea más profundo ese algo alrededor de tu cuello.

La segunda conferencia se realizó en el barrio Nelson Mandela, ubicado en la “periferia” de la ciudad, cuya población es mayoritariamente negra, y donde el mercado ilegal extrae niñas, niños, jóvenes, adolescentes, mujeres y hombres para ofertarlo al mejor postor. Pero también se encuentra como un territorio de resistencia que a partir de luchas colectivas han construido autonomía, relatos históricos y una magia de pueblo negro que se respira en sus calles. En este espacio, la periodista Mabel Lara le solicita a Chimamanda que enviara un mensaje a los niños y niñas para que no sigan siendo violados y aprendan a cuidar su cuerpo. Se agranda ese algo alrededor de mi cuello. Chimamanda me alivia un poco, cuando contrapregunta por el papel del gobierno, y deja claro que las niñas y los niños no son responsables de estos flagelos y no tienen la capacidad de protegerse de un violador. Chimamanda llevó la pregunta simplista al lugar de lo estructural, cosa de lo que poco se habla desde el pensamiento mediático de este país, y esto acompañado por las maravillosas preguntas formuladas por la pensadora y escritora colombiana Aurora Vergara, quien nos regalo un hermoso diálogo con la autora, de eso queríamos más.

Y como el si el día no hubiese sido suficientemente largo, la Ministra de Cultura clausura el evento del Mandela afirmando que el gobierno de turno está haciendo inversiones significativas en cultura y en las mujeres negras. La afirmaciones irrespetuosas de la Ministra hicieron que explotara, lo que dijo me hizo pensar en lo que estamos viviendo, en el racismo estructural y gubernamental que en Colombia esta matando niños y niñas de comunidades negras a través de los nulos tratamientos para enfermedades curables. Ese gobierno que sigue concediendo gabelas a las transnacionales para que exploten los recursos a costa de externalidades negativas tan altas como destrucción de fauna, flora y desplazamiento de las comunidades de sus territorios. Ese gobierno que sabe de la sistematicidad de los asesinatos a líderes sociales y no otorga garantías de protección, ese gobierno que no reconoce, ni actúan en ciudades como Quibdó o Buenaventura, territorios mayoritariamente de población negra y afrodescendiente en donde se presentan actualmente las tasas más altas de pobreza, desempleo y feminicidio.

Ese algo alrededor de nuestro cuello gritó, envió silbidos de desaprobación y con una voz fuerte para acompañar el ritmo de la protesta me alcé para decir: paren de asesinar personas negras, stop killing black people. No obstante, aquí sigo con algo no sólo alrededor sino también adentro de mi cuello y espero que Chimamanda, grande en sus palabras y en su literatura pueda romper esa burbuja que la alejaba de nosotras para entender que en mis/nuestros gritos hay mucho más que una simple molestia.

 

*Nwanne: significa hermana en Igbo

** http://www.hayfestival.com/Uploads/Media/Cartagena/PDFs/Programa-ctg.pdf?cmsotmediahandler=8c6b1687-3f6d-4c2c-ad4f-e56e84c53f6a

***http://www.hayfestival.com/about-hay-festival

Foto principal: Ministerio de Cultura de Colombia. Tomada de: https://www.kienyke.com

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Mujer negra colombiana, economista y poeta, de raíces chocoanas y de vivencias en Antioquia.

6 Comments

  1. Hermoso, su forma y contenido, es hermoso. Gracias, necesitamos textos así.

    • Hola Lilit, gracias por tu comentario. También necesitamos más poesía, es esas como los sortilegios que nos Hablan sobre cómo huir del amor. Que sea un trato seguir escribiendo.

  2. Genial, el hecho de que el evento se hiciera en Cartagena tendría que mostrar de manera evidente como es este país: Misogino, desinteresado por los demás, racista y tremendamente excluyente. Estos espacios de visibilización debería también empezar por recoger las historias de nuestra población afrocolombiana.

    Saludos, que buen escrito.

  3. Esta super la reflexión. La pregunta del millón que podemos hacer para mitigar el racismo y la exclusión de Colombia y el mundo.
    Difícil pero creo que se puede.

    Saludos.

  4. Excelente artículo manita! Siempre es necesario verbalizar y hacer notar las incoherencias de las élites que actúan siempre en pro de sus privilegios, incluso cuando se quieren mostrar generosxs e 'incluyentes' (cómo odio ese cocnepto) con lxs 'menos favorecidxs'. En últimas sucede todo el tiempo lo que sucedió en el Hay festival, creen que al inivtar a una escritora negra, africana, están cumpliendo con su cuota de buenas obras, pero resultan es estigmatizando más a quienes dicen querer visibilizar, restregando siempre sus privilegios y mostrando una vez más que sus prioridades no son ni leer a escritoras negras de países tercermundistas, ni invitar a cartagenerxs empobrecidxs por ellxs a eventos en sus territorios, ni mucho menos permitir que gente negra alce su voz ni se siente en las primeras filas de eventos que nunca fueron ni serán pensados para ellxs. Sólo espero que tu nombre y tu seguridad no se vean afectados por el bochinche mediático.

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