Venezuela “Chivo expiatorio” de las políticas neoliberales

FOTO: minmujer Fuente Prensa Minmujer Twiiter fotógrafo Wilkin Vélez.
Publicado en: 2019-01-29

Desde hace casi 20 años Venezuela se ha convertido en el foco de la atención mediática y tensión política, no sólo en América Latina sino en el mundo. Por medio de un entramado comunicacional poco escrupuloso y bastante ligado a intereses hegemónicos, posicionan grandes matrices mediáticas en donde el tema protagónico es la situación venezolana desde todos los francos, con muy pocos matices.

Basta con abrir un diario, un portal web o una red social para encontrar a Venezuela como tendencia informativa, señalando una supuesta “dictadura y represión”, acusación que empieza contra el Comandante Chávez y es heredada por el presidente Nicolás Maduro. Se retrata un país en absoluto caos, la realidad se exacerba y tergiversa hasta el punto del sadismo, alimentando el vampirismo de quienes ven en Venezuela un apetecible botín para sus intereses coloniales e imperiales.

A todas estas vale hacerse una pregunta: ¿qué está pasando en el resto de los lugares de América Latina mientras el centro es Venezuela? ¿En qué andan los principales gobiernos detractores del gobierno venezolano? Me interesa a través de este texto, que revisemos los silencios estratégicos que se imponen a través de los medios de comunicación masiva, que problematicemos el por qué sobre Venezuela se dicen mil sandeces al día, mientras de lo que sucede en países gobernados por genocidas de derecha, no se dice absolutamente nada. 

Hagamos este análisis en el mismo orden en el que salieron los tweets y comunicados de apoyo al golpe de estado contra el pueblo venezolano, reconociendo la inconstitucional autoproclamación como “presidente interino” del diputado Juan Guaidó; es decir, vamos desde EEUU, pasamos por Brasil hasta llegar a Colombia.

Comenzamos con los señores del norte y la administración Trump, observemos que mientras por un lado se han encargado de incentivar, promover y aupar la migración económica de venezolanas y venezolanos, de crear la visión internacional de que ésta se debe a una “crisis humanitaria” y de desconocer que la misma es producto del incesante bloqueo producido por su misma administración, por otro lado la rapiña del gobierno norteamericano, ha declarado la guerra franca y total a las más de 7.000 mil personas que integran la caravana migrante proveniente de centro américa con destino a los EEUU.

Tengamos en cuenta que la raíz de los principales problemas que obligan a estas miles de personas a abandonar países como Honduras, Guatemala y el Salvador, radica expresamente en la reiterada e invasiva aplicación de políticas neoliberales norteamericanas contra esos países, desencadenando un inclemente auge de pobreza, violencia e indefensión contra el pueblo que no encuentra otra salida a la situación que salir de sus territorios de manera forzada.

Cuando apenas habían transcurrido los primeros 15 días del primer mes del 2019, la administración del magnate Donald Trump, envió sus tropas militares a la frontera con México para evitar que llegarán a suelo estadounidense las miles de mujeres, hombres, niñas y niños de la caravana migrante. Recordemos que esta no es la primera acción anti migración del magnate presidente, en efusivos discursos de odio ha expuesto sus pretensiones fascistas de construir un muro con dinero del pueblo mexicano, idea que le costó la caída brutal en la aceptación general incluso de su propio partido y que ha puesto al gobierno imperial en una encrucijada frente a un posible escenario de impeachment.

¿Qué se dice sobre esta situación en los medios tradicionales de comunicación? Muy poco, casi nada y los escasos artículos o notas informativas narran la situación de manera superficial, incluso se llegó al tupé de insinuar que esta migración era pagada por el gobierno del presidente constitucional Nicolás Maduro para enmascarar la situación en Venezuela, ¡habrase visto tamaña desfachatez y cinismo transmedia!

Revisemos ahora un poco de lo acontecido en el gigante sur americano, Brasil, allí el presidente ultra conservador, machista, fascista pentecostal; tal como lo señala la campaña popular #EleNao que ha encabezado multitudinarias marchas de repudio en su contra, apenas contaba con escasas horas en el poder cuando una de sus primeras acciones fue acabar con la Fundación Nacional del Indio (Funai) y entregar  la demarcación de las tierras quilombolas pertenecientes a comunidades afrodescendientes al Ministerio de Agricultura vinculado con la devastación de áreas rurales y selváticas patrimonio de la humanidad.

Con esta transferencia de la demarcación el presidente Bolsonaro, deja expuesto al pueblo indígena afrodescendiente a los dictámenes e intereses de un ministerio evidentemente parcializado con los capitales de comerciantes mineros, realiza entrega servil de recursos naturales para el engordamiento de las ancas extrajeras principalmente de empresas gringas y sionistas que financian la ocupación y masacre del pueblo palestino.

Pero ante la lente de los medios corporativos semejante hazaña neoliberal parece pequeña cosa. Muchos han esquivado la mirada y se han hecho a oídos sordos ante los reclamos de decenas de organizaciones ecologistas que han denunciado el genocidio acentuado en Brasil desde el inicio del gobierno inconstitucional de Michel Temer y que ahora la nueva administración Bolsonaro profundiza con descaro flagrante.

Pero eso no ha sido todo, una profunda crisis humanitaria real de calamidad pública y ambiental tiene lugar en Brasil justo ahora, después de que la rotura de una presa del gigante minero Vale ocasionara una avalancha de residuos minerales y lodo en la localidad de Brumadinho, que deja un saldo hasta los momentos de más de 58 personas fallecidas y 305 desaparecidas según último informe de la Defensa Civil de Minas Gerais.

Aunque el presidente Jair Bolsonaro comunicó en twitter su presunta intención de buscar culpables de esta catástrofe, el alcalde de Mariana, Duarte Junior, criticó el retardo en la indemnización a las personas afectadas por parte del gigante minero Vale.

Por otro lado Alessandra Cardoso, asesora política del Instituto de Estudios Socioeconómicos (Inesc) declaró ante la prensa que la ruptura está relacionada a una falta grave de atención sobre el desgaste de su estructura, producto de los tres años que llevaba fuera de funcionamiento, todo esto a la vista gorda del gobierno de facto de Temer y el ahora presidente Bolsonaro, quien desde el inicio no ha hecho más que flexibilizar las medidas y favorecer a las empresas mineras.

Recordemos además que no es la primera vez que una catástrofe de esta magnitud tiene lugar en Brasil, ya en 2015 otra represa de Vale en la región de Mariana de Minas Gerais corrió con la misma desgracia, dejando 19 personas muertas y miles desplazadas.

Y por si fuera poco en medio de todo, durante las primeras tres semanas de enero del presente año, 68 mujeres han sido asesinadas en las 94 ciudades de Brasil en manos de la violencia machista desatada según comparte O Globo en su portal web, la gran mayoría de las víctimas mujeres negras. Mientras tanto brillan por su ausencia las políticas de prevención y erradicación de la violencia patriarcal en la región brasileña. Se queda una sin aire ante tanta desidia institucionalizada.

No por último menos importante Colombia, país en donde desde el primero de enero del 2016 hasta el diez de enero del 2019 han sido brutalmente asesinados 566 líderes y lideresas sociales a la que se suma la muerte de Maritza Ramírez Chaverra, presidenta de la Junta de Acción Comunal de Aguas Claras, de Tumaco, departamento de Nariño. Todo esto ante la pasividad no solamente de los medios de comunicación nacional e internacional sino del actual gobierno de Duque que poco interés ha mostrado en consolidar la tan anhelada paz que reclama el pueblo colombiano después de más de 60 años de conflicto armado que han dejado una huella profunda en su memoria histórica.

Nada de lo expuesto anteriormente ocupa las principales agendas de los organismos de debate internacional como la Organización de Estados Americanos o la Organización de la Naciones Unidas, en cambio se ha preferido sentar en el banquillo de los acusados al gobierno venezolano para dilucidar si existe o no un gobierno constitucional, legítimo, que cuenta con evidente y comprobado respaldo en votos encabezado por Nicolás Maduro, gobierno que en los últimos días de 2018 alcanzó la entrega de la casa número 2.500.000 mil mediante el plan habitacional Vivienda Venezuela, propuesta chavista que ha continuado con ahínco el actual presidente constitucional Maduro, en medio de la adversidad, el bloqueo y el sabotaje de factores de ultraderecha nacional y transnacional.

Tampoco se dice que en Venezuela se alcanzó la meta 100% de pensiones a las personas de la tercera edad mediante la Gran Misión amor mayor,  que benefician a más de 4.095.023 mil adultas y adultos mayores. Como tampoco se habla del acceso a salud, educación gratuita mantenido entre dificultades en el país, ni de la reforma de la Ley sobre el Derecho de las mujeres a una vida libre de violencia promulgada por Chávez y que ahora en el segundo gobierno del presidente Maduro será fortalecida con medidas más severas para castigar a los feminicidas y con el incremento de tribunales para la sanción y prevención de la violencia machista.

“El que tenga ojos que vea”, creo que las palabras sobran para dejar claro las intenciones neoliberales de quienes manejan los medios de comunicación y el incoherente uso que dan a sus salas de prensa. Sin embargo por más que se esconda bajo la mesa, por más que se escuden y fabriquen distracciones, no pueden opacar el olor a mierda de sus administraciones. América Latina despierta, hagan lo que hagan, no hay retorno cuando el camino conduce a la libertad.

Foto principal: Prensa Minmujer. Fotógrafo: Wilkin Vélez

Fuentes consultadas:

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Militante negra y lesbiana feminista de Venezuela. Escritora, productora audiovisual y docente comunitaria. Constructora de un mundo multipolar y pluricultural, antirracista, anticapitalista y antiimperialista.

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