ROMA: De la nostalgia a la empatía política con la situación de las trabajadoras del hogar indígenas

FOTO: Diario El Comunal: https://diarioelcomunal.com/yalitza-es-el-corazon-de-roma-cuaron-58-229082/
Publicado en: 2018-12-18

El pasado 14 de diciembre se estrenó en la plataforma de Netflix, la película Roma del director mexicano Alfonso Cuarón, después de alzarse con el León de Oro en el Festival de Venecia y de una fuerte campaña publicitaria que llamaba a ver la historia de Cleo a nivel mundial, y específicamente en México, país en el que resido desde hace 6 años.  Lo primero que tengo que decir antes de adentrarme en la crítica de la película es que tenía altas expectativas y motivaciones para ver Roma por varias razones. En primer lugar, porque prometía ser un homenaje y un retrato de la vida de una mujer indígena trabajadora del hogar llamada Cleo, personaje inspirado en la nana que cuidó al director Alfonso Cuarón en su niñez, Libo. En segundo lugar, porque soy una feminista antiracista y una cinéfila apasionada, por lo que consideré que esta película me permitiría hacer lecturas e interpretaciones para cuestionar los estereotipos y las dominaciones racistas, sexistas y racistas que configuran las vidas de las mujeres racializadas, en este caso como indìgenas, y que imperan en el cine comercial. En tercer lugar, porque justo estoy realizando una investigación de tesis doctoral sobre el trabajo doméstico remunerado en Chiapas, con un colectivo integrado por mujeres indígenas, por lo cual la película podía servirme como documento para el tratamiento de este tema. Y en cuarto lugar, por la alta estima en la que tengo el cine de Cuarón, principalmente por Y tu mamá tambiénLos Hijos del Hombre.

Así que dadas las altas expectativas que tenía con la película y esperando un retrato de la vida de Cleo, una trabajadora del hogar indígena, me he sentido un poco decepcionada por razones que tienen que ver con el contenido principalmente, pero también con lo formal. Hay dos problemas principales que creo tiene esta película. El primero tiene que ver con el punto de vista desde donde se narra la historia, lo cual tiene que ver con el segundo problema, que es la falta de profundidad con la que se retrata la historia de vida de Cleo.  Para mí, la película pierde fuerza en el ritmo de la narración porque no hay una distinción clara entre el punto de vista de Cleo y el del director Cuarón.

Es sabido que Roma constituye un ejercicio de memoria por parte del director entre los recuerdos de su niñez, de la Ciudad de México (CDMX) de la década de los setenta, de la relación afectiva con su nana, de las relaciones entre los miembros de su familia. Sin embargo, si se supone que Cleo es la protagonista de la historia que está contando Roma, entonces hay bastantes escenas que sobran, que no parecen aportar para entender su experiencia. Si la película pretendía visibilizar las relaciones de dominación y explotación que una familia de clase media blanca ejerce sobre una mujer indígena e intentar hacerle un poco de justicia, me parece que en ese propósito la película se queda corta.

A mi modo de ver a Roma le falta dar más información del contexto de la protagonista previo a su llegada a CDMX, le falta dar más insumos para entender qué ha llevado a la protagonista a desempeñar su trabajo. Si bien, considero que el personaje de Cleo no fue esteriotipado, si me parece que las jerarquías de raza y clase entre la familia y ella quedan muy diluidas. Cuarón a veces parece estar más preocupado por denunciar el machismo que uniría las historias de Cleo y su empleadora Sofía que por denunciar las tensiones racistas y clasistas que entre ellas existen.

Es cierto que hay detalles de escenas y secuencias en Roma que dicen mucho sobre la explotación de Cleo, de hecho este es un mérito de la película, el manejo de la sutileza y los silencios a través de los cuales se muestra los cuidados, el afecto y los servicios que ella brinda a esa familia para la que trabaja. Con la riqueza de los detalles visuales se muestra de forma más clara las diferencias de clase y la feminización naturalizada que constituye  este trabajo. Las largas jornadas de trabajo, atender a lxs niñxs, ir por ellxs a la escuela, limpiar las heces del perro, lavar la ropa, cocinar, servirles la comida, atender muchas cosas al mismo tiempo, mientras todos los miembros de la familia están cómodos y pueden dirigirse a sus trabajos y escuelas o disfrutar de momentos de ocio.

Sin embargo, me parece que justo el contenido de la racialización del trabajo del hogar desempeñado por una mujer indígena es de lo que la película no logra dar cuenta en su complejidad. En el contexto mexicano, el trabajo del hogar remunerado es un trabajo racializado, que ni siquiera está regulado por el régimen asalariado[1]. Es un trabajo en el que todavía persisten las relaciones de servidumbre de herencia colonial y esclavista como lo ha mostrado la investigadora Maya Kaqchikel guatemalteca Aura Cumes. Cleo no es un trabajadora del hogar en abstracto, es una mujer racializada, una indígena oaxaqueña migrante en la Ciudad de México, ella no solo desempeña el trabajo de una “ama de casa clásica”, que sacrifica su vida por sus hijos, por amor, porque quiere mucho a lxs niñxs a los que cuida, que deja de hacer su propia vida. Sino que ella además, está en una condición de subordinación e inferioridad racial, que la animaliza, que aunque ella sea más “pequeña” que su patrón y en apariencia más “débil” es quien debe cargarle las grandes y pesadas maletas. Este es un detalle que aunque importante, queda apenas sugerido.

FOTO: tomado de Long Room News https://www.longroom.com/discussion/1252180/roma-official-trailer-alfonso-cuaron-directs-one-of-the-great-films-of-2018-and-netflix-s-best-chance-at-oscar-gold

A mi gusto, a la sutileza con la que se muestran esos detalles de la explotación laboral, especialmente en su dimensión racial le falta contundencia. Y combinar sutileza con contundencia no tiene que significar hacer un panfleto político, ni quitarle la calidad artística a la película. Contundencia que por ejemplo sí tiene el director senegalés Ousmane Sembene en La Noire de… (Black Girl) del año 1966, película que recomiendo por la crudeza sutil con que se retratan las relaciones de explotación racializadas entre una empleada doméstica senegalesa y una familia blanca de la burguesía francesa.

Si en Roma la historia principal es la de Cleo, una esperaría que se muestre de manera más clara una mirada de verdadero desprecio hacia ella por su condición indígena, sabemos que en las casas en las que trabajan se las ha tratado de “gatas”, “indias”, “tontas”, “marías” de manera explícita, y si Cuarón no quería decirlo con palabras, hay otras formas de mostrar ese desprecio y los maltratos que sufren. En este sentido, me llamó la atención que solo Fermín, su amante, llega a llamarle “gata” cuando ella va a buscarlo por su embarazo, siendo él un hombre también empobrecido y racializado como indígena. Pero en la familia para la que trabaja jamás se le profiere un insulto de este tipo, -el trato parece ser amable todo el tiempo-, aunque ella no pueda estar ni un momento tranquila por atenderles. Es algo que cuando ves la película resulta difícil de creer, por más que la relación afectiva y emocional haya llegado a ser entrañable.

Otra cosa que me sorprende es que cuando se muestra a Cleo fuera de la casa acompañada de su amiga-compañera de trabajo, o de su novio, o llevando a lxs niñxs al cine, en esos trayectos nunca se ven miradas sutiles de desprecio que su corporalidad de mujer indígena podía despertar entre los transeúntes blancos de la colonia Roma o del centro de la Ciudad de México. Nunca se muestra como su paciencia se agota haciendo ese trabajo, el cual siente como una “verdadera chinga”. La peli se mueve en la contradicción entre querer visibilizar y terminar naturalizando y ocultando al mismo tiempo muchas cosas de lo que implica la explotación racializada del trabajo.

En el mismo sentido, y desde la mirada del feminismo antiracista, me parece complicada la lectura de sororidad entre Sofía (su empleadora) y Cleo, –ya que aunque efectivamente es cierto que hay casos de solidaridad entre patronas y empleadas-, la opresión patriarcal que sufren ambas no tiene el mismo contenido, no es cierto que se quedan solas de la misma manera. Cleo no tiene las mismas posibilidades y privilegios para reconstruir su vida, después de un evento traumático, como si puede hacerlo su empleadora. Por tanto, de manera consciente o inconsciente, el énfasis que en algunas escenas se pone en situaciones de machismo que ambas viven, oculta las jerarquías de raza.

Me parece que la película no arriesga mucho frente al tratamiento del racismo, tal vez porque tratándose de una película semi-autobiográfica, en el caso de Cuarón  no es fácil asumirse como alguien parte de una familia que ejerce y reproduce el racismo, justo porque muchas veces se  lo trata como un asunto moral, de buenos y malos, monstruos o inocentes.

El racismo no es una cuestión moralista o de corrección política, es un sistema de opresión, de dominación y explotación y por tanto es un asunto político.  El sistema racista que se refuerza con los sistemas capitalista y patriarcal, otorga privilegios a la gente blanca y mestiza, para que los ejerzan a su conveniencia.  Justamente esto es lo que hacen los procesos de racialización, sitúan a la población blanca o mestiza criolla, en el lugar de lo humano, y a la gente negra e indígena, la pone del lado de la zona del no ser, de lo no humano, lo animalizado como afirma Frantz Fanon. Y esto es tan fuerte, que incluso en la película lxs niñxs blancxs se encuentran en una relación jerárquica de superioridad frente a Cleo,  lo cual se expresa en sus comportamientos rebeldes, que les permite ejercer poder sobre ella, como ocurre en la escena del viaje al mar en Veracruz y en la secuencia final.

Estos ejercicios de poder incluso en los juegos infantiles han llegado bastante lejos, como aquella leyenda urbana, que parece ser muy real, y afirma que el expresidente de México, Carlos Salinas de Gortari y uno de sus hermanos cuando eran niños, asesinaron a su empleada jugando con un arma de fuego real. Justo, el juego de los niños con las armas de vaquero al inicio de la película me recordó este episodio, que resulta macabro, ya que en ese momento Cleo expresa que le gusta hacerse la muerta como lo hace el niño en su juego, para tal vez así descansar un poco de tanto abuso.

Así que volviendo a la discusión sobre el punto de vista desde donde se narra, la película parece a veces ser más un ejercicio de nostalgia de la niñez de Cuarón que otra cosa, lo cual no necesariamente está mal, si se dejara explícito o si hubiera elegido alternar la narración entre el punto de vista de Cleo y de alguno de lxs niñxs, que al final es su propio punto vista, como por ejemplo hace Ingmar Bergman en Fanny y Alexander (1982). Las secuencias donde lxs niñxs van al cine, la del incendio, las de la falta de habilidad de la empleadora Sofía a la hora de manejar el automóvil, aparecen como gratuitas, banales, si consideramos que la historia principal es la de Cleo, y que además le quitan ritmo a la película. En este caso hay detalles que parecen irrelevantes y que restan valiosos minutos que pudieran usarse para conocer más de la vida de Cleo. Así que a la película le falta consistencia, en el guión mismo, en la sucesión de escenas, en la forma de narrar y por ello para mí no está al nivel de una obra maestra como tanto se la ha llamado, solo es una buena película con varios fallos.

A pesar de esto, y para terminar, hay algunas cuestiones que me parece importante rescatar de la película. En primer lugar, los méritos técnicos, estéticamente es bellísima, la fotografía en blanco y negro es increíble, la cuidada composición, el constante uso de la profundidad de campo como metáfora de lo que queda en primer y segundo plano en la propia historia y el uso de movimientos de cámara como los travellings y paneos constituyen toda una lección de cine. El trabajo con el nivel de detalle visual en algunas escenas es estremecedor, y es ahí donde una agradece que la forma también sea fondo, lastimosamente no ocurre en todas las escenas. Destaco particularmente la secuencia del Halconazo, un mecanismo de relojería tremendo, que me hizo llorar y sentir una angustia terrible hasta desestabilizarme, y que seguro despertó en mí, memorias de la represión estudiantil en Colombia. Las escenas en el hospital también son muy emotivas y lograron un nivel de realismo impresionante. Todo esto gracias al brillante trabajo de Cuarón como director y fotógrafo.

De igual forma, destaco la entregada actuación de Yalitza Aparicio y el cuestionamiento de los estereotipos de belleza dominantes en el cine mexicano, con el protagonismo de una mujer indígena que interpreta un personaje no estereotipado (aunque falto de cierta profundidad), y también celebro la apuesta de Cuarón por visibilizar algunas dimensiones de la explotación del trabajo doméstico remunerado, aunque tenga varias limitaciones ya señaladas. En este último punto, es importante mencionar que la película ha contado con el apoyo de algunas organizaciones de trabajadoras del hogar en México, y que incluso la representante del sindicato de la Ciudad de México, Marcelina Bautista publicó un artículo en el periódico El Universal donde destaca varias cualidades de la película para dar cuenta de las desigualdades y discriminaciones en este trabajo[2].

Ojalá y como señala Marcelina en su columna, esta película sirva para que toda la sociedad mexicana, y principalmente el Estado y las familias empleadoras, vayan más allá del ejercicio de nostalgia y logren confrontarse con su propio racismo y clasismo que ejercen con las trabajadoras del hogar, que les permita solidarizarse sinceramente con sus luchas. Que el amor que sienten hacia quienes les cuidaron y les permiten llevar una vida social y profesional más cómoda, transcienda la romantización y se mueva hacia la empatía política con las trabajadoras del hogar indígenas. Porque justo ese es el poder del cine, que como mecanismo de representaciones de dominación y de resistencia, y de implicación emocional, puede motivar interpretaciones críticas que están atravesadas por nuestras experiencias e ideologías, más allá de las propias intenciones conscientes de lxs realizadorxs. Por tanto, la película Roma con todo y sus limitaciones, brinda herramientas para generar reflexiones iniciales sobre las condiciones del trabajo reproductivo remunerado en México, que cada unx tendrá la responsabilidad de profundizar en su vida cotidiana, y por ello merece, no solo la pena sino también el placer visual de verla.

[1] A día de hoy, aún no se ha ratificado en México el Convenido 189 de la OIT, que garantiza los derechos laborales de las trabajadoras del hogar. De acuerdo con el CONAPRED, 2.3 millones de personas en México se dedican al trabajo del hogar remunerado y el 92% son mujeres, en su mayoría de origen rural e indígenas y casi un tercio (36%) comenzó a trabajar cuando eran menores de edad. (INEGI 2018). La gran mayoría no cuentan con un contrato escrito, no están afiliadas a un seguro de salud y puedan trabajar hasta 12 horas al día, ya que la Ley Federal de Trabajo es bastante flexible en este aspecto.  Tomado de https://www.conapred.org.mx/index.php?contenido=pagina&id=481&id_opcion=473&op=473

[2] https://www.eluniversal.com.mx/articulo/marcelina-bautista-bautista/nacion/roma-nos-une

Foto principal tomada de: Diario El Comunal: https://diarioelcomunal.com/yalitza-es-el-corazon-de-roma-cuaron-58-229082/

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Feminista antiracista afrocolombiana. Actualmente es doctoranda en el posgrado en Estudios e Intervención Feminista del Cesmeca-Unicach de San Cristóbal de las Casas, (Chiapas-México). Intereses: Feminismo negro y decolonial, trabajo reproductivo feminizado y racializado.

2 Comments

  1. No la evisto soy trabajadora del hogar y activista se que esta cruzando frontras servira de mucho que alguien con fama. Lo pusieran en ese aspecto preo eso no quita lo discriminadores que somos y la sociedad el patriarcado las dobles moral y el mercadeo etc nos enseña ha ser clasistas y esta tan inteoririzado que aunque quieras sacarlo va seguir ahi en fin la mirare y la analizare de varios puntos de vista !! Me llamo mucho la atencion tu análisis.

  2. A) ROMA no es la historia de Cleo , es la redención de la infancia de Cuaron, es la inserción de la subjetividad de Cuaron en el otro, que cuenta su historia a travez de ella, la usurpacion de un cuerpo que narra .
    B)Mucho se habla de lo que la pelicula debió de haber sido, la pelicula no es emancipatoria sino un ejercicio de hiperestetizacion de la memorias de infancia que intentan reconciliar, esta redención(rescate del la deuda pasada)proyectada en el otro para la autoindulgencia. Insistir o tratar de pensar que ROMA es sobre Cleo y analizarla desde ahí sera siempre querer que la pelicula sea algo que no es.
    C)Como dices buena pelicula con dificultades, Excelente sonorizacion por cierto, a nivel sonoro es una joya. D)Lo de Carlos Salinas no es un mito urbano, Manuela de 12 años fue fusilada por los niños
    https://worldpolicy.org/wp-content/uploads/2010/03/Excelsior-1951-Salinas.pdf

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