Lo que no nos cuentan de los anticonceptivos

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En marzo de este año, luego de mi citología anual y una ecografía pélvica transvaginal con la que me comunicaron que tenía Síndrome de Ovario Poliquístico, el doctor que me atendió me sugirió el uso de pastillas anticonceptivas para contrarrestar los niveles hormonales. Siendo sincera, unas semanas atrás había pensado en la posibilidad de empezar a planificar de forma hormonal, por aquello de no querer quedar embarazada, pues no está en mis planes ser madre; así que la recomendación del doctor no me pareció mala idea.

Pedí cita con la doctora que siempre me atiende, le comenté lo sucedido, ella me explicó cómo funcionaban las pastillas anticonceptivas y otros métodos hormonales, pero como mi idea era solo probar un tiempo para ver qué tal me sentía, me quedé con la recomendación de las pastillas. Dos semanas después, cuando llegó mi sangrado menstrual, empezó una terrible experiencia que desearía no haber vivido.

Empecé a tomar las pastillas, decidí la hora a la que las iba a tomar, puse la alarma en el celular y cambié la configuración de la aplicación que utilizo para analizar mi ciclo, de forma que tuviera dos alarmas que me recordaran que debía tomarla. Pasaron los cuatro días que normalmente duraba mi sangrado y yo continuaba sangrado, así duré 24 días, SÍ 24 DÍAS SANGRANDO, fue toda una pesadilla.

A pesar de utilizar la copa menstrual, que hace mucho más amigable vivir el sangrando, estaba desesperada, no hallaba el día en el que despertara y ya no encontrara sangre en mi copita, recuerdo que desde el día 10 o 12 de estar sangrando, mi humor empezó a variar muchísimo, normalmente tengo un temperamento fuerte, pero esto que estaba pasando no era común, ni para mí, ni para las personas que me rodeaban. Empecé a notar que todo me irritaba con facilidad, pero supuse que era por el tema del sangrado constante.

Desde el día 17 empecé a sentir un olor fuerte cuando me quitaba las camisetas al llegar a casa, lo noté con facilidad porque nunca en mi vida he sufrido de olor ni sudor, es decir, no es que no sude, pero no sudo en exceso y la verdad nunca mi ropa tomaba olor. Esto empezó a ser cada vez más fuerte, tuve que cambiar el desodorante que llevaba utilizando por más de 6 años. La incomodidad aumentaba cada vez que hacía un poco de calor o cuando llegaba a la Universidad, pues mi medio de transporte es la bici y llegaba sudando, como nunca me había pasado; pensaba que la gente sentía mi olor, de verdad, me bajoneó el ánimo muchísimo.

Como contaba antes, mi humor se tornó cada vez peor, amanecía de mal genio, le contestaba feo a todo el mundo, no me aguantaba ni un saludo, empecé a pelear constantemente con mi compañero, por fortuna él entendió que era derivado de las pastas y “se aguantó” un poco el tema, pero fue tornándose peor al pasar los días, tanto así que me pidió que si eran las pastas las dejara y buscáramos otra opción. Afortunadamente la cosa mejoró unos días después, pero no tardó en llegar el siguiente problemita. El día anterior de que me llegara el sangrado estaba con un dolor de cabeza terrible, no soportaba la luz y me incomodaba cualquier sonido, no suelo tomar medicamentos para nada, pero tanto era el dolor que decidí tomar uno, sin embargo, el dolor no paró hasta el día siguiente, me llegó el sangrado y el dolor desapareció, esto lo viví de la misma forma los 6 meses que duré tomando estas pastillas.

Los dolores de cabeza eran mi mayor preocupación, pues conozco un caso cercano de una mujer que sufrió un accidente cerebro vascular; a pesar de que los médicos se negaban a relacionar el uso de anticonceptivos con lo que le había pasado, un tiempo después se comprobó que sí eran la causa. Según Cochrane, se ha observado que las píldoras anticonceptivas orales aumentan el riesgo de que se forme un coágulo sanguíneo en una arteria, es decir, trombosis arterial, que puede generar un infarto o un accidente cerebro vascular[1], es necesario aclarar que, aunque se han identificado porcentajes bajos de esta consecuencia, esos números pequeños en los porcentajes responden a números reales en mujeres y es algo que parece que la ciencia y la sociedad intentan ocultar.

Durante todo este proceso sufrí bajones en mi energía, tuve depresión, me sentía incapaz, inútil, me sentía perdida, no me hallaba; sentía que esa persona que estaba siendo, no era yo, me daba mal genio conmigo misma, estuve a punto de cancelar semestre en la universidad porque pensé que no iba a ser capaz de continuar, a pesar de que no me fuera tan mal. Sentía que todo estaba oscuro y que no tenía salida, a esto se le suma que me alejé de mis amigos y amigas, empecé a buscar otros espacios para sentirme cómoda, pero no lo lograba, lloraba constantemente, mi tristeza era evidente, desde el tercer o cuarto mes esto mejoro un poco, pero aún no he vuelto a ser yo, ha sido gracias a la sororidad que he encontrado en mis amigas, que he podido soltar y sanar un poco, pero siento que falta mucho para volver a estar conectada con mi ciclo.

Dejé de tomar las pastillas hace dos meses, fui al médico porque los dolores de cabeza estaban cada vez peor, pero la respuesta fue muy cómoda “las pastas no tienen nada que ver, eso es puro estrés”. Las dos primeras semanas de haberlas dejado volvió el sentimiento de depresión y tristeza, despertaba con ganas de llorar sin saber porqué, no quería hacer nada, todo me parecía que estaba andando mal, me culpaba por todo, en fin, hasta ahora siento que estoy recuperándome un poco, siento que mi cuerpo se está tratando de limpiar poco a poco, espero lo logre hacer y espero poderme perdonar y sanar por este daño que me hice.

Parte de lo contado aquí lo hice público en mis redes sociales, hace unos días, lo hice con el animo de desahogarme, pero resultó ser una publicación que le sirvió a muchas para desahogarse también y sentirse identificadas. Recibí más de 20 mensajes de mujeres diciéndome que les había pasado lo mismo, que se sentían identificadas con lo que les contaba, muchas en sus comentarios contaron parte de sus historias, lo que pasó al usarlas y el peor momento: dejarlas, por esto decidí contar con más profundidad mi experiencia en este texto y aclaro, no lo hago con ánimo de obligar a nadie a planificar de una u otra forma, tampoco con el fin de infundir miedo, ni a incitarlas a que dejen de hacerlo, pero sí es una invitación abierta a darnos la oportunidad de conocer nuestro cuerpo, nuestro ciclo, a reconocer nuestros cambios y a apropiarnos de ellos, a reconocernos cíclicas y a utilizar ese conocimiento para cuidarnos, cuidarnos no solamente de un embarazo o alguna enfermedad, sino de lo que nos vende el mercado para controlarnos con sus tentáculos patriarcales y clasistas.

Además es un invitación a que no dejemos de hablar de estos temas, que compartamos nuestras experiencias, que dejemos de normalizar lo que nos hace daño y que de la juntanza también salgan propuestas para exigir que se avance en las investigaciones para que los métodos anticonceptivos sean más seguros para mujeres y hombres, si lees esto y conoces información que pueda ayudar a muchas más para el proceso de reconocimiento y sanación, o investigaciones que se hayan dado al respecto, puedes compartirlo en los comentarios ¡que se vuelva una marea de información sobre la menstruación! algo que tanto nos han querido ocultar.

Cuando exigimos educación sexual para decidir, la pedimos también antipatriarcal; cuando pedimos anticonceptivos para no abortar, pedimos que no atenten contra nuestras vidas, sean seguros y universales; y cuando pedimos aborto legal, lo pedimos libre, seguro y gratuito, para que deje de ser un privilegio de clase. No intentes aguantar porque te toca y así te dijeron que debía ser, si sientes que te hace mal, déjalo, aplica para todo.

[1] https://www.cochrane.org/es/CD011054/el-riesgo-de-infarto-y-accidente-cerebrovascular-en-las-mujeres-que-utilizan-pildoras

3 Comments

  1. Me parece muy importante el aporte que haces al contar tu historia, dado que hay muchas mujeres que pasan por condiciones similares pero por falta de información no saben que este comportamiento y dichas sensaciones y sentimientos pueden estar relacionados con las pastillas anticonceptivas; pero quería preguntarte cómo estás haciendo para el tratamiento de ovario poliquístico?

  2. Hola ☺
    Me siento extremadamente identificada, pero aún sigo tomando las pastillas, he pensado muchas veces en dejar de tomarlas porque la verdad es horrible cuando llegan esos días de de depresión y tristeza sin saber porque; además de las náuseas que me generan.
    Sé que hay otros métodos pero lo que realmente no sé es en que confiar.

  3. Siento mucho lo que te paso, y a las demás chicas también. a mi me dio fatal cuando cambie mis pastas por otra marca ( estaba en estados unidos y una amiga me las regalo ) lo que pasa , es que las pastas anticonceptivas se deben formular en base a tus exámenes médicos, y hormonales, si los tomas solo por el mero hecho de cuidarte ps te puede pasar lo anterior. por suerte yo pago medico privado ( solo ginecólogo ya que los de la eps , así sean buenos , tienen restricciones y sin exámenes no pueden hacer mucho) el me pidió realizar varios exámenes, y en base a estos me receto unas anticonceptivas, que son super caras ( 70.000 por caja) pero son fenomenales para mi cuerpo, me mejoraron todo, yo también sufro de ovario poliquistico. mi consejo, busca otra ginecóloga o ginecólogo , que te realice los exámenes pertinentes. una amiga asistió a profamilia por planificar y esas anticonceptivas que dan son pésimas.

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