Berta en las aguas

FOTO: Giorgio Truchi
FOTO: Giorgio Truchi
Publicado en: 2018-09-22

Sagrada sal de nuestras luchas
Lluvia sobre las milpas
Fresas esparcidas en todas las manos
Vida toda, Berta, compañera

Que sabrá el asesino de la luz de su esperanza
No podrá el cobarde asomarse a la utopía ni en palabras
Muchos siglos tendrán para pagar esta muerte
Y ojalá se les pudra el agua en la  garganta

Alto es el río Gualcarque entre las montañas
Ruge su furia y cimbra su amenaza
Acá venimos dolientes,  llorosas, heridas
Lastimadas ante lo inconcebible de sus flores marchitadas
Venimos a su cauce
Nosotras, sus hermanas rotas por la hora mala

Bertica nuestra, Berta de las aguas
El odio de los hombres que tanto nos señalan
No pueden con tanta belleza, con tanta fuerza y gracia
Por eso matan. Por eso matan. Por eso matan.
No saben de esta  venganza nuestra de ser libres
Y no cambiar la rebeldía por nada

Lágrimas al río
Muchas lágrimas
Es hora de la muerte, del duelo, la desventura
Mal hacemos en negar la pena y su estocada
Convocamos al fuego, a la tierra, al lamento
Refresque el agua este manto de tristeza… y tanta ¡¡

No perdonamos ni olvidamos Bertita
Mire que el amor alcanza para maldecir el mal
donde quiera que se agacha
no escucharemos el olvido al que nos llaman
Damos la bienvenida con su nombre
a todas las mujeres malversadas
a los cuerpos mutilados por la misma dura mano
que a usted la asesinara.
Lavamos en este río las heridas de las que nos faltan

Que vengan los hipócritas de siempre
con sus papas, sus pastores y políticos
sus blancos derechos humanos
y toda la comparsa
Que hagan sus monumentos de basura
Y muestren las sonrisas ensayadas

Nosotras, compita, ofrecemos aquí nuestra antigua rabia
La que venimos atesorando por siglos
A veces llenas de fuerza, a veces desangradas.
Nosotras mismas nos  haremos justicia
Que aquí quede su huella
Que los llantos del mundo nos acompañen
Desde todas las lenguas y las aldeas remotas
Que alcanzaron a entender su prosa libertaria

Que brinque el duende feliz
y canten las niñas lencas al gozo
con su desnudo cuerpo entre las aguas
No es para la envidia, la burla, la desgracia
Que ha de levantarse en cada arroyo y quebrada
la memoria de sus pasos

Desgracia es tener tanta luz
En territorios poblados de avaricia y maña
Nacer entre tanto rufián, esa es desgracia

No vamos a mirar de nuevo el fresco brote del agua en sus pupilas
Berta, hermana,
No encontraremos más su bolso con papeles
la llamada urgente, el mandadito, las largas manejadas

Las noches ahora son extensas desde la terrible madrugada
pero un día encontraremos el consuelo, compita,
para saber que esto de la muerte es pura papada
que lo nuestro es la vida sin permisos, sin negocios, sin pajas

Un día nos hemos de juntar en algún antiguo sitio de la magia
para empezar de nuevo, Bertica, porque esto está perro
pero y cómo, ni que tuviéramos en vez de sangre,  horchata

En este marzo de sangre, impunidad  y lágrimas
hermana del alma, déjenos hacerle este canto plañidero
entre las piedras frescas del río que amaba
la madre tierra con usted en su cálido vientre
cuánto y cuan fuerte nos jala
acá estamos su pueblo, y la tarea inconclusa
acá, y para todos los tiempos su enérgica llamada

Marzo nefasto de este triste 2016

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Hondureña y residente en Honduras. Escritora y luchadora.

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