Serena Williams el desafío del “deporte blanco”. (I)

FOTO: www.larepublica.pe

El periodismo deportivo y el feminismo en la prensa internacional han demostrado con suficiente ilustración que el tenis posee un reglamento obsoleto, cargado de vicios racistas, elitistas y sexistas. El tenis de campo (también llamado “deporte blanco”) constriñe a las mujeres frente a la digna opción de rebelarse contra lo injusto, sobre todo si quién se expone es una deportista de piel negra. En estas contiendas, el arbitraje sanciona con el velo del buen comportamiento deportivo, para sostener el orden anacrónico del deporte que fundamentalmente entretiene a la supremacía blanca.

Lo que “violó” Serena Williams durante el partido de la final del Abierto de los Estados Unidos (UsOpen), fue ese orden forzado en una disciplina deportiva construida por elites profundamente blancas. Según lo anterior, el análisis sobre el desempeño de Williams se debe interpretar como una apuesta política de una deportista negra desafiante a un código injusto que reina no sólo en el tenis.

Este año, la protesta empezó con un tutú en el vestuario de Serena cuando ella, respaldada por su inconmensurable talento, decidió hablarle al “deporte blanco” de una manera ingeniosa y a la vez transgresora, en respuesta a la crítica que recibió por haber usado un novedoso traje de pantera negra el pasado mes de mayo en el Roland Garros.

El 8 de septiembre llegaron a la final Serena Williams  y Naomi Osaka, dos historias que llenan de inmensos desafíos a la ortodoxa gala de las competencias tenísticas. Naomi Osaka por su parte, hija de un hombre negro haitiano y de una mujer japonesa, desafió las jerarquías raciales del tenis llegando a una instancia dominada por deportistas provenientes de países europeos o de Estados Unidos. Ya la presencia de las dos mujeres negras en una final de Grand Slam (así se denomina a los cuatro torneos más prestigiosos del tenis de campo) pone a temblar la blanquedad.

La hazaña de regresar como una pantera negra

FOTO: brasil.elpais.com

Serena regresó a las canchas en febrero de 2018 cinco meses después de su parto, pero su gran momento fue cuando retornó al abierto francés con su traje de pantera (inspirado por la película Black Panther y creado por un destacado diseñador negro: Virgil Abloh). Todos los críticos deportivos y sus seguidoras/es tenían los ojos puestos en ella, quien además a sus 36 años regresaba como una veterana del tenis. Serena era la número uno del ránking mundial cuando abandonó las canchas por el embarazo. Al regresar a un torneo de grand slam se encontraba ubicada como la número 458 (7 meses después subió al número 16), pero su nivel tenístico la clasificaba de otra manera, sumado a ello, reiniciaba jugando sobre la superficie que menos domina, el polvo de ladrillo,  y por motivos de una lesión tuvo que abandonar el torneo.

Meses más tarde, semanas antes del UsOpen, Bernard Giudicelli presidente de la Federación Francesa de Tenis criticó el “Wakanda Carsuit”, a pesar deque el traje negro enterizo tenía una función terapéutica al evitar la formación de coágulos en la sangre de Serena (afectación de salud que la ha puesto al límite entre la vida y la muerte en dos ocasiones) pero que, según palabras de Giudicelli, fue irrespetuoso para el deporte.

Este año Serena también jugó en Wimbledon, el tradicional grand slam inglés, en donde llegó a la final bajo la mirada expectante de algunas princesas de la realeza británica, perdiendo frente a Angelique Kerber.

Serena acorralada, ¡se levanta!

En el año 2016, Serena obtuvo su título No. 22 en Wimbledon y recitó su poema favorito Still I Rise, una creación de la talentosa escritora e intelectual negra Maya Angelou. Con este acto simbólico, ella logró una impresionante y fina manera de decirle al mundo tenístico que su negritud es infalible y que, como el ave fénix, resurge de los momentos más difíciles. Serena declamó:

“Tú puedes escribirme en la historia
con tus amargas, torcidas mentiras,
puedes aventarme al fango
y aún así, como el polvo… me levanto.”

Lo desafiante de ese recital estuvo en que lo consagró en el torneo más tradicional del tenis, el más antiguo, el de los reyes de Inglaterra, que se juega en el complejo tenístico más grande del mundo y el único en donde aún las canchas son de césped natural, en donde las competidoras y competidores deben vestir de blanco entero, en donde el público siempre tiene de favoritos a los de pieles más blancas. Serena continuó:

¿Mi descaro te molesta?
¿Por qué estás ahí quieto, apesadumbrado?
Porque camino
como si fuera dueña de pozos petroleros
bombeando en la sala de mi casa…

En el 2017 ganó su título de grand slam número 23 en el abierto de Australia, cuando tenía tres meses de embarazo, y en ese momento también recibió algunas críticas machistas que hedían a control sobre el cuerpo de una mujer negra. Luego de asegurar otro record histórico Serena se retiró temporalmente. Y pisó fuerte a los nueve meses después de parir, vestida como una heroína sobre el polvo de ladrillo.

“Como lunas y como soles,
con la certeza de las mareas,
como las esperanzas brincando alto,
así… yo me levanto.”

Aun lactando, Williams revivió su historia y para ello decidió con su vestuario evocar en París las luchas de los pueblos negros de Estados Unidos, en donde el odio racial toma vidas de jóvenes negros en las calles a causa de balas disparadas por manos blancas de la fuerza pública, pero ordenadas por mentes criminales llenas de odio racial. Un país en donde ella misma, tuvo que alzar la voz para llamar la atención del equipo médico que atendió su parto pero no a ella, mientras una embolia pulmonar la acechaba. Serena, en el hospital, también tuvo que exigir un trato justo para sobrevivir.

“¿Me quieres ver destrozada?
cabeza agachada y ojos bajos,
hombros caídos como lágrimas,
debilitados por mi llanto desconsolado.”

La noche del sábado 8 de septiembre, Naomi Osaka agarra la visera para tapar su rostro mientras llora al ganar por primera vez un título de Grand Slam, parada junto a su ídolo: Serena Williams.

Con lleno total, el Arthur Ashe Stadium del Abierto de los Estados Unidos presenció una final enmarcada por el mensaje dominante, patriarcal, racista, capitalista, colonialista y misógino de las cúpulas adineradas que administran el tenis. El emisario, un árbitro de nombre Carlos Ramos.

Las dos escuchan al público indignado abuchear la ceremonia de premiación, sus lágrimas vuelven a asomarse y la mano sobre la gorra de nuevo ayuda a ocultar los ojos de Osaka, mientras Serena se acerca, la abraza, le habla y la hace sonreír, ¡grande Serena! Se levantó y habló con determinación, exigió belleza para la menor en la cancha que acababa de derrotarla, “No más abucheos” dijo y exigió con lágrimas que la noche fuera justa para la ganadora afroasiática, felicitando a Naomi Osaka.

“De las barracas de vergüenza de la historia
yo me levanto
desde el pasado enraizado en dolor
yo me levanto
soy un negro océano, amplio e inquieto,
manando
me extiendo, sobre la marea,
dejando atrás noches de temor, de terror,
me levanto,
a un amanecer maravillosamente claro,
me levanto,
brindando los regalos legados por mis ancestros.
Yo soy el sueño y la esperanza del esclavo.
Me levanto.
Me levanto.
Me levanto.”

FOTO: www.mundodeportivo.com

Serena decidió no responder a las preguntas de la ceremonia, aplaudió a la ganadora y se fue como lo que es, una gran campeona. La crítica siempre llegará, porque el racismo insiste en que las mujeres negras no podemos protestar, no podemos alzar la voz contra las agresiones raciales y misóginas que recibimos a diario, siempre la crítica racista será que no tenemos la conducta deseada. Como Serena, las mujeres negras solemos condenar y dejar ver la norma injusta, desigual, violenta e inhumana. Serena esa noche expresó que ha sido difícil volver a jugar el Us Open y espera poder jugarlo el próximo año, su tiempo parece agotarse para llegar al #24, pero esperamos que se levante nuevamente, que proteste cada vez más fuerte, aunque con lo hecho hasta hoy, ya es vencedora.

Activista nacida en Buenaventura, territorio de la región AfroPacífica colombiana. Afrofeminista y periodista alternativa, integrante de la Colectiva Matamba Acción Afrodiaspórica y para el goce del pueblo también Dj MambAmira.

3 Comments

  1. Gracias excelente registro periodístico sólo me maravilla.
    Y Serena me llena de Orgullo!
    Sandra Chagas

  2. Es el mejor artículo de todos los que he leído sobre la campeona de campeonas y revolucionaria del tenis Serena Williams.

    Gracias Rossih Amira. Conoce, sustenta el argumento y lo expresa con exquisitez.

  3. Espectacular interpretación de la final del Us Open. Felicitaciones

Deja un mensaje

Tu email no será publicado. Los campos requeridos están marcados *

6 Me gusta
0 No me gusta