El amor no es un corazón pintado

El amor romántico mata
archivofeminismosleón.com

En estos días, las reflexiones por aquello que llamamos amor no se han hecho esperar, lastimosamente porque nos esta matando literal y metafóricamente.

El problema es que nunca hablamos con sinceridad del verdadero amor, hablamos de un amor romántico, monógamo y heterosexual como única posibilidad, posesivo, asesino y doloroso. Ese mis queridas amigas, es el monstruo que nos han vendido para dominarnos.

Un monstruo que nos hace creer que los celos están bien porque hay que asegurar lo de uno, pero que termina haciéndonos más daño a nosotras mismas y acaba con nuestra autoestima. Hasta nos hace odiar a otras mujeres y entrar en competencias “por el hombre”.

El amor se ha convertido en el que nos vende la novela donde una hermosa mujer pobre se enamora de un hombre adinerado que terminar rescatándola de los suburbios para ser felices por siempre. Esta idea termina por crear una ilusión en las mujeres más jóvenes de un príncipe azul que nos rescate y nos completamente para suspirar juntos y ser exitosas.

Peor aún, hay un amor que nos mata. Leí hace poco El túnel de Ernesto Sábado, leí la historia del feminicidio más famoso de la literatura al que todos los grandes críticos se refieren como un crimen pasional por la esquizofrenia de Castel quien termina matando a María. En realidad, él la asesina bajo la idea de que, si no es de él, ella no será de nadie. Misma idea que tuvo Andrés Gómez Uriza, asesino de Jennifer Plazas lanzándola de un octavo piso en un edificio en Bogotá el 23 de junio de 2018, después haberla maltratado física y psicológicamente. Pero aún existe prensa [1] que dice que el “amor” despertó tanta “pasión” y solo por eso ocurrieron los hechos y lo titulan como una “historia de amor”.

Hay todavía un amor que nos dice: hay que aguantar y resistir porque las cosas van a cambiar. Amor que nos retiene en proyectos inútiles, en situaciones dañinas, en relaciones obsesivas. Amores muy entre comillas que nos atan a cadenas invisibles. El amor se encarga de reforzar estereotipos machistas que nos ponen a nosotras como las vírgenes tiernas y sumisas y al varón como el fuerte y ostentoso.

Esa falsa idea de amor fomenta la desigualdad y nos hace pensar que amar al prójimo con el mercado del mes es suficiente para ser buenas personas, porque “el amor” eleva el valor de la caridad. El amor burgués nos ha hecho hasta agradecer por lo que nos da este poder político que es miseria.

A pesar de todo esto que nos sucede, nos han hecho creer que hablar de amor es una vanalidad. Es hippie, es cuento de Disney, pero el amor es una construcción política. Amar es ser capaces de aprender, de derrumbar estereotipos que nos lastiman, amar a otras y otros y dejar de pensar que solo amamos a quien tenemos como pareja sentimental. Amar es construir mundos que nos permitan movilizar mejores proyectos de vida para el campo, amar es brindar con sinceridad un “te creo” a una mujer que fue víctima de violencias y está esperando una respuesta.

Amar es ser felices, amar es amarnos a nosotras mismas, a pesar de que nos hayan hecho creer que eso no es posible. Y que el amor no es un corazón pintado en el cuaderno, sino una decisión política y transcendental que nos reta a deconstruirnos y renunciar a los privilegios que tenemos. Amar es entender que estamos completas y podemos ser felices nosotras mismas y que compartir o no nuestro camino con alguien es solo nuestra decisión y nuestra responsabilidad.

El amor mueve el mundo y si por “amor” nos han dominado, será el amor sincero y que se aprende día a día el que nos liberará. En un mundo en el que nos ahogan los conflictos: amar sí que es revolucionario.

[1] Ver: “Historia de amor de una joven universitaria en Bogotá terminó en tragedia” disponible en: https://www.nuevamujer.com/actualidad/2018/06/25/historia-de-amor-de-una-joven-universitaria-en-bogota-termino-en-tragedia.html

Socióloga, feminista, integrante de SOMOS plataforma ciudadana y de La Liga de las Mujeres. Estudiante de Especialización en Gestión y Planificación urbana y regional.

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