A propósito del racismo al interior de los feminismos Latinoamericanos

FOTO: Archivo Colectiva Matamba

¿Acaso no soy una mujer?

Pero a mí nadie nunca me ha ayudado a subir a las carretas o a saltar charcos de lodo, o me ha dado el mejor puesto! y ¿Acaso no soy una mujer? ¡Mírenme! ¡Miren mis brazos! ¡He arado y sembrado, y trabajado en los establos y ningún hombre lo hizo nunca mejor que yo! Y ¿Acaso no soy una mujer? Puedo trabajar y comer tanto como un hombre si es que consigo alimento-y puedo aguantar el latigazo también! Y ¿Acaso no soy una mujer? (Sojourner Truth. 1851)

¿Acaso no somos mujeres conocedoras de las luchas y resistencias de embarazos no deseados a través de nuestro legado ancestral? ¿Acaso están invalidando nuestra historia y los aportes hechos de no mantener en silencio las imposiciones del hombre hacia nuestros cuerpos? El pasado 7 de agosto en el marco de las acciones de apoyo a la movilización en Argentina por la despenalización del aborto, el Fondo de Mujeres Sur, una fundación con sede principal en Argentina “que moviliza recursos de diversos donantes, tanto nacionales como internacionales, para pequeñas organizaciones y grupos de mujeres en varios países de América Latina[1]” publicó en su muro de Facebook una fotografía que devela de manera contundente el racismo que ejerce el feminismo blanco y liberal en América Latina y que surgió en el marco de un encuentro de las organizaciones apoyadas por el Fondo y realizado en Cartagena, Colombia.

La imagen consiste en un grupo de mujeres en las playas de Cartagena (Colombia) que ondean pañuelos verdes en apoyo a la despenalización del aborto, mientras una mujer negra (Palenquera[2]) con una bandeja sobre su cabeza y un delantal en su falda, que posiblemente vende frutas y/o cocadas en la playa, sólo las observa. Esta imagen es reveladora frente a cómo las mujeres negras, trabajadoras y empobrecidas son vistas desde muchos sectores del movimiento feminista latinoamericano que, en su mayoría, es un movimiento liderado por mujeres blancas y blanco-mestizas.

FOTO: Imagen publicada en redes sociales por el Fondo de Mujeres del Sur.

La imagen retrata y simboliza una decisión comunicativa que expele racismo y que, consideramos, NO es un simple error. La imagen decide ignorar el hecho de que una mujer negra trabajadora y empobrecida se encuentre ahí y la muestra suspendida, sin voz, sin agencia política, sin conocimientos, en una fotografía que pretende mostrar la capacidad de acción política de las mujeres por sus derechos.

Queremos aclarar que nuestras preguntas y nuestra denuncia de racismo no giran en torno a lo que sucedió en el marco del encuentro antes mencionado, no es importante aquí eso y no justifica de ninguna manera lo que estamos denunciando. Nuestra denuncia está centrada en la fotografía: en la representación, en lo que ésta significa, en los siglos de debates que puede borrar una imagen como ésta,  su exaltación y reproducción en un retrato que no es gratuito, y que nos habla de lo mucho que aún no entiende o no quiere entender el feminismo latinoamericano. Nuestra denuncia está centrada en el racismo que contiene esta imagen y en nuestra digna y justa reacción ante algo que, como mujeres negras, nos duele y nos indigna.

La publicación del Fondo de Mujeres del Sur es un acontecimiento que nos permite ilustrar varios elementos sobre la intención de invisibilidad de la agencia política de las mujeres negras en los procesos y la ausencia de acciones políticas del feminismo latinoamericano contra la desigualdad racial y socioeconómica que afecta las vidas de las mujeres negras e indígenas en esta zona del mundo. Nombramos a continuación algunos de dichos elementos:

  1. La total ausencia o marginalidad de líneas de acción política anti-racistas es frecuente en los proyectos, espacios y  eventos que organiza el feminismo hegemónico en Latinoamérica.
  2. El desconocimiento de las realidades que vivimos las mujeres negras es la norma en el feminismo blanco-latinoamericano.
  3. El feminismo negro anti-racista que ejercen muchas organizaciones de mujeres negras en la América del Sur es constantemente ignorado, estigmatizado y evadido con argumentos reduccionistas en los espacios feministas latinoamericanos, a través de los cuales con recurrencia se señala, por ejemplo, que nuestras interpelaciones o reacciones son agresiones poco cuidadosas, como si el feminismo no conociera lo suficiente este argumento cuando hace sus demandas a prácticas patriarcales.
  4. Las organizaciones de mujeres negras no son llamadas, ni apoyadas de manera significativa en las convocatorias que hacen los fondos feministas.
  5. Existe una jerarquización racial de las luchas feministas en América y el Caribe que instala a las blanco-mestizas en un lugar de privilegio racial para ejercerlas y poner la agenda programática de sus reivindicaciones en las instancias del poder burocrático de los Estados Latinoamericanos, mientras sostienen un orden opresivo, discriminatorio y excluyente sobre nosotras las mujeres negras.
  6. Se desconoce el aporte histórico de nuestras ancestras, mujeres negras otrora esclavizadas, que usaron el aborto como una estrategia de liberación que constituyó una victoria trascendental frente a las lógicas del blanqueamiento, la violación sistemática de los hombres blancos sobre las mujeres negras y, sobre todo, constituyó un legado del cimarronaje en el conocimiento que hoy permite la existencia del aborto con seguridad, en muchos territorios donde las instituciones del sistema de salud del estado no existen, ni piensan llegar.
  7. Se oculta por parte de las blanco-mestizas que, en muchos casos, las mujeres negras explotadas en la servidumbre enseñaron a las blancas, mestizas y criollas a abortar, protegiendo sus vidas y dejando la enseñanza que, a posteriori, se convertiría en un principio fundamental de las luchas feministas, como lo es el valor del poderío y la autonomía de las mujeres sobre sus cuerpos.

Todos estos aspectos dan cuenta de la sobrevivencia de dispositivos coloniales instalados en las estructuras de poder que, infortunadamente, siguen haciendo parte de las luchas feministas. Fue evidente en el mensaje de disculpas en la página de facebook del Fondo de Mujeres del Sur, que las compañeras no han cuestionado el contenido de la fotografía y muestra aún más cómo reproducen las desigualdades que suponen erradicar. Si bien el Fondo retira la fotografía, su comunicado no es más que una excusa que ignora la denuncia que hicimos diferentes mujeres negras frente a la alegoría, afirmando que no midieron que la imagen se pudiera leer en “clave racista”, es decir, otra vez, defienden la representación e insinúan que nuestras denuncias son parte de una mala interpretación.

La comodidad del Fondo ante estas acciones evidencia que aún no han problematizado los efectos de la sociedad colonial y racista, desarrollada a través de múltiples opresiones para inferiorizarnos y desproveernos como mujeres negras quienes, pese a todo ello, hemos resistido a través de la fuerza y la sabiduría ancestral que heredamos.

Es por esto que no podemos reconocernos dentro de discursos y acciones que nos oprimen y excluyen. Tampoco podemos dejar de preguntarnos ¿acaso las mujeres negras no podemos alzar nuestra voz para denunciar problemas? ¿No somos las protagonistas de nuestras luchas? ¿Acaso no somos aliadas en este proceso? ¿Por qué las mujeres negras seguimos siendo objetos de consumo, investigación, burla, exotización y deshumanización por quienes deberían ser nuestras aliadas? ¿Acaso no puede el feminismo latinoamericano generar representaciones (en este caso fotográficas) que cuestionen el racismo, en lugar de seguir reforzándolo?

Nosotras, hoy y siempre, alzaremos la voz para decirles a nuestras compañeras blanco-mestizas, no más al silenciamiento por parte de ustedes, ¡No somos el apunte decorativo de ninguna imagen! !No más a las prácticas racistas que reproducen en los contextos domésticos y públicos!  Ya es hora de que se conviertan en nuestras aliadas. No más a las clasificaciones del racismo opresivo que afianza al feminismo blanco-mestizo y que hace que les repitamos la inquietud hecha por Sojourner Truth hace 167 años atrás  ¿acaso no somos mujeres?

[1] Descripción de la fundación tomada de la página oficial en internet: www.mujeresdelsur.org

[2] Palenquera es el gentilicio que se usa para denominar a las mujeres pertenecientes a la comunidad negra del Palenque de San Basilio. Es importante resaltar que los Palenques en Colombia son territorios conquistados por las luchas cimarronas antiesclavistas protagonizado por personas negras desde el período colonial.

Colectiva conformada por mujeres Negras-Afrocolombianas en la ciudad de Bogotá que luchan contra las opresiones ensortijadas por el racismo, (hetero)sexismo, patriarcado, capitalismo y colonialismo, a través de acciones políticas de formación y trabajo comunitario.

7 Comments

  1. Gracias por levantar sus voces.

  2. Es importante que identifiquen este tipo de racismo asolapado, pero usar la palabra mestizo tambien simboliza opresion, te quita un origen, al menos yo que soy de una cultura ancestral, detesto cuando me llama mestiza

  3. Lamentable que se produzcan estas situaciones sobretodo entre mujeres que debemos apoyarnos. Felicitaciones por seguir adelante.

  4. Grato saber que se denuncian todas aquellas formas de discriminación y en especial al interior de quiénes camuflan falsas ideologías reivindicatorias, a ustedes nuestro apoyo fraterno, Colectivo de Estudiantes Universitarios Afro

  5. Hola ¿hay modo de tener una versión para imprimir? quiero darlo a leer a mis estudiantes? pero no sé como hacer para descargarlo o algo...

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