En cuanto a la mal llamada y conocida "Marcha del orgullo gay"

FOTO: Alejandra Londoño

Si usted es de los que le incomoda los actos de “exhibición” de las personas trans (transgénero, transexual, transformista, travestí), o de las también llamadas “maricas de barrio”, de los homosexuales muy afeminados que van casi desnudos, de las lesbianas que muestran mucho, o de cualquier otra persona “obscena”, debe tener claro que parte integral de la lucha por nuestra identidad sexual y de género es la reivindicación de nuestro cuerpo. De lo que podemos hacer con el y de nuestra libertad sexual. Parte de la cuestión que se debate es sobre lo que hacemos con nuestros culos, vaginas, penes, bocas, tetas y demás partes de nuestra fisionomía.

La desnudez es parte esencial de la revolución LGBTIQ y en esa medida debemos tener la responsabilidad de defenderla porque criticarla es perpetuar la hipocresía social y sexual en la que históricamente hemos vivido, en donde solos los cuerpos que se les ha permitido la desnudez han sido los cuerpos de las personas blancas cisgénero y hetero, que en su mayoría han sido los cuerpos de las mujeres blancas (como objetos de sexualización) y en pro de agradar al hombre hetero blanco. Ademas también es de simple lógica. Piénselo; si la mayoría de mujeres trans que han pasado por un largo proceso de intervenciones físicas y esfuerzos económicos para conseguir verse como ellas se sienten cómodas, como se identifican, ¡lo más normal es que quiera mostrar ese logro! tal cual lo hace cualquier otra persona cuando se siente bien por haber logrado algo importante.

O cuantos de ustedes no son de los que suben selfies con esa barba casi perfecta después de varios días de cuidarla o dejarla crecer o fotos sin camisa en la cama o en el gimnasio para que los demás les den like a esos músculos que con trabajo y dedicación han conseguido en el gimnasio? Los cuerpos de las personas trans, de las maricas, de los maricones, de las marimachas, de lxs androginxs, de lxs abyectxs, son su principal herramienta política y de incidencia porque transgreden todos los cánones que la sociedad ha querido imponer respecto a lo que debe ser un hombre o una mujer y en esa medida, de como se deben practicar los cuerpos bajo el sistema sexo/genero.

Como diría un grande de la literatura y el activismo, Pedro Lemebel: “Yo no pongo la otra mejilla, pongo el culo compañero!” Acusar a personas travestis o personas trasgéneros de fomentar los estereotipos sobre la población LGBT es una acusación que puede rayar en un juicio inapropiado. Los que discriminan son los que tienen los estereotipos. No tenemos que parecer buenas personas que intentan vivir con un paradigma heteronormado, homonormado y cisnormado con pudor, para ser respetados.

FOTO: Alejandra Londoño

Señores, Señoras, Señorxs, dejemos de reproducir las violencias por favor; ese es el primer paso para cambiar el mundo. Tal cual como lo pretende la marcha del orgullo, del orgullo de la diversidad, no del orgullo gay. Ellxs no están solos en esta lucha ni fueron quienes la empezaron. La marcha es por la cuerpa, por el derecho de sentirnos y ser libres!

Estudiante de geografía de la Universidad del Valle (Cali, Colombia) y también de Historia de la misma universidad. Investigador social y activista afro y LGBTIQ+ que hace parte de la fundación SOMOS IDENTIDAD que lucha por las diversidades sociales y sexuales de las comunidades negras y afrocolombianas.

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