Luchadoras Negras Sudafricanas en la ventana del arte

Sarafina!
British Broadcasting Corporation (BBC) 1992

El Pueblo de Sudáfrica es un referente importante para quienes intentan estudiar o acercarse a las políticas revolucionarias de la lucha antirracista en el mundo. Hablar de la vigorosidad cultural y artística de los movimientos contra el régimen racista del Apartheid, podría acercarnos a las formas más espléndidas y creativas desarrolladas para reconciliar a enemigos llevándoles por remolinos llenos de arte callejero y popular, pero que también fue útil para sostener a un pueblo resistente, aguerrido y con convicción política de una insurrección que no solo contempló armas, sino también palabras, danzas, música y tomas callejeras impregnadas de coreografías que mezclaron furia colectiva, indignación, sanación y un zarandeo de emociones.

Debo empezar por hacer énfasis en que el régimen racista llamado Apartheid no fue menos que la jerarquización oficial de las clasificaciones y divisiones raciales impuestas por la violenta y criminal lógica colonizadora de la blanquedad europea sobre la negritud africana inferiorizada en todas sus dimensiones. Esta jerarquización racial todavía caracteriza al sistema mundo global capitalista, patriarcal y heterosexista, y dispone de extremos opuestos en constantes disputas. El Apartheid o la separación (si se traduce del Afrikáans que es una variedad del neerlandés, idioma oficial de los países bajos), dentro del continente africano, puso como pauta principal de relacionamiento en Sudáfrica, la opresión, discriminación y exterminio sistemático de la raza negra, no sólo física, sino también cultural y espiritualmente.

Muchas historias enaltecen la labor de la lucha del pueblo negro sudafricano contra el régimen racista del Apartheid. El distintivo común de la gran mayoría de las narrativas históricas es que evocan episodios victoriosos de hombres en pie de lucha (aunque en este caso en particular se desafía la hegemonía blanca-eurocéntrica, pues se habla de hombres negros), como ha sido tallado en las fibras de los diversos y aún escasos destellos artísticos del cine, la literatura, la música, las artes visuales y escénicas en donde sobre todo, se hicieron visibles los hombres que participaron en esta lucha antirracista.

Batallas que duraron alrededor de 50 años para destronar la autoridad blanca neerlandesa y que básicamente, cierra una etapa de procesos independentistas de países africanos liderados por corrientes panafricanistas, socialistas y anticolonialistas, en una batalla frontal contra la mega violencia del destructor continente europeo. Hay que llamar la atención sobre un aspecto singular y profundo: las mujeres negras se plasman poco protagónicas en esas narrativas.

Durante mi adolescencia y juventud pude beber de diversas fuentes que me hicieron reconocer la multiplicidad de aportes que las mujeres negras africanas han hecho a nuestras luchas por la paz, pero quiero resaltar la labor pedagógica de las artes y la cultura para contrarrestar la hegemonía académica eurocéntrica y racista, que difumina los aportes del mundo negro y afrodiaspórico, pero que por fortuna no logra alcanzar a desactivar la subjetividad política de los diálogos subterráneos de las negritudes. Fue en un espacio de resistencia negra, donde llegué a ver el clásico del cine que mostraba la incansable lucha de las mujeres negras-sudáfricanas contra el apartheid, en un famoso film de 1992 (cuando aún regía el Apartheid en Sudáfrica), pero que yo pude ver solo 12 años después en al año 2004.

Sucedió en un cine-foro que teníamos estudiantes universitarixs afrocolombianxs en la ciudad de Bogotá; la película se llamaba Sarafina!, recuerdo que teníamos un reproductor de VHS y la imagen reflejada en el televisor de 28 pulgadas con perillas, generaba la sensación de que la película se hubiera hecho 40 años atrás en la década del 50, nosotrxs impávidxs veíamos a jóvenes negras y negros luchando de manera aguerrida contra las injusticias que vivían en su territorio ancestral y por supuesto, me llenó de mucha emoción descubrir historias que complementaban mi conocimiento sobre luchas de mujeres negras más allá de las protagonizadas por las que están en la Diáspora Africana y más específicamente en Norteamérica.

Sarafina! es una hermosa pieza cinematográfica adaptada del musical antiapartheid creado para las tablas por el sudafricano escritor y director de teatro Mbongeni Ngema y llevada al cine por un director blanco sudafricano antiapartheid, Darrel James Roodt, quién posteriormente, en el 2011, también dirigiría la película Winnie Mandela” sobre la activista y dirigente negra sudafricana más importante del Congreso Nacional Africano y en la que me detendré más adelante.

Sarafina!

La historia de Sarafina, una joven negra estudiante de secundaria interpretada por la extraordinaria actriz sudafricana Leleti Khumalo, muestra la motivación que generaba recibir clases de la historia insurrecta africana contra los postulados y regímenes colonialistas de Europa; la maestra Mary Masembuko, era otra mujer negra interpretada por la inolvidable protagonista del clásico de cine “El Color Púrpura” la talentosa actriz Whoopi Goldberg, quien se encargó de reflejar la fuerza y la responsabilidad de quien enseña a otrxs la historia de sus antepasadxs, en una arriesgada hazaña dentro de una escuela militarizada con la presencia invasiva de hombres blancos armados vigilantes del discurso insurgente que la maestra podía entregar a les estudiantes. La fuerza pública blanca estaba encargada de mantener a la fuerza el orden segregacionista del apartheid en la escuela, mientras las múltiples estrategias del estudiantado negro, liderado por Sarafina, llevaba a cabo acciones políticas de hecho, que se fundían con la música y la corporalidad danzante de la juventud sudáfricana.

Esta pieza cinematográfica logró reunir junto a Whoopi y Leleti Khumano, a Miriam Makeba o Mama África, la más importante cantante y activista antiapartheid que acababa de regresar a Sudáfrica, luego de haber sido expulsada por el régimen racista y pasar por treinta años de vivir el exilio. Makeba llegaría a Sudáfrica en 1991 y al año siguiente ya había interpretado con éxito el personaje de Angelina en Sarafina!. Sin duda, la banda sonora de esta película contó con una refulgente unión de voces siderales entre Miriam Makeba y Leleti Khumano en la poderosa canción Thank you Mama, acá un fragmento de su lírica para la resistencia:

“Leading the struggle with nothing in your hands
can bring confusion in the family.
I miss those days of jubilation
we mama eh Conviviality”

La inolvidable lucha de Miriam Makeba recorrió el mundo con su música resonante, que sólo con su presencia informaba, divulgaba, alertaba sobre lo que sucedía en su país. Mama África como la llamaban, se convertiría en un ícono importante para las luchas antirracistas en diferentes lugares de la Diáspora Africana, pero también en su propio continente, África. Ahora bien, hablar de los aportes de Miriam Makeba merece mayor extensión, es decir, otro artículo.

No puedo hablar de la lucha de las mujeres negras en Sudáfrica sin mencionar a Nonzamo Winifred Madikizela o Winnie Mandela, una de las mujeres negras más aguerridas y controversiales de la batalla contra el Apartheid, su vida hizo honor a su nombre Nonzamo que significa lucha. Winnie, en medio de la lucha antirracista, tuvo que enfrentar una vida apabullante que le encarnó varios encarcelamientos, juicios y torturas. Fue la primera mujer negra que enfrentó el régimen del Apartheid en una institución, al fungir como trabajadora social del Hospital Baragwanath, uno de los más grandes de Sudáfrica.

Winnie Madikizela que murió en abril de 2018, hace apenas dos meses, fue parte del Comité Ejecutivo del partido político del Congreso Nacional Africano, en donde también fue una de las lideresas más fuertes de la Liga de las Mujeres. Su historia de vida ha sido registrada en múltiples documentales y, como ya mencioné, el mismo director del film Sarafina!, se ocupó de crear una pieza cinematográfica protagonizada por la actriz y cantante afronorteamericana Jennifer Hudson, sobre esta impresionante lideresa africana.

El reciente galardonado documental titulado Winnie de la cineasta francesa Pascale Lamche, con el que ganó el premio a mejor dirección en el prestigioso Festival de Cine de Sundance en el 2017, generó opiniones polémicas, a pesar que esta pieza de cine documental contiene testimonios propios de Winnie Madikizela sobre su vida. Muchos espectadores y críticos culturales esperaban una secuencia fílmica que les permitiera resolver la inquietud sobre la supuesta participación de Winnie Mandela en el asesinato de jóvenes traidores a la causa antiapartheid en Soweto. Por supuesto, el foco estuvo sobre ella, la mujer negra que lideró el partido, mientras Nelson Mandela estuvo encarcelado durante 27 años, este episodio de la vida de Winnie la llevó a vivir una carrera afanada por mostrar su inocencia y el documental solo se ocupa de registrar el momento en que fue absuelta del cargo de asesinato.

Lo interesante de esta pieza documental (más allá de las polémicas sin resolver) es que muestra la faceta más fascinante de Winnie: una gran activista que movilizó a miles de mujeres negras antirracistas, así como también una elocuente defensora de los derechos humanos de la población negra en Sudáfrica y una entregada mentora de la juventud negra que promovía la libertad y la consecución definitiva de la paz en el territorio sudáfricano, y con ello, en diferentes partes del continente en donde el régimen racista o Apartheid era la guerra más nociva contra la humanidad de las gentes negras.

Hay mucho más por contar, pero este es solo un tónico estimulante para mostrar cómo los lenguajes de la música, el teatro, los documentales independientes y algunas piezas del cine confluyeron como una herramienta sigilosa para registrar la incansable labor de las mujeres negras africanas en las luchas que llevarían a Sudáfrica a entrar en uno de los procesos de paz más emblemáticos de la historia del continente africano y del mundo.

Activista nacida en Buenaventura, territorio de la región AfroPacífica colombiana. Afrofeminista y periodista alternativa, integrante de la Colectiva Matamba Acción Afrodiaspórica y para el goce del pueblo también Dj MambAmira.

One Comment

  1. Gracias Rossih por deleitar mi vista y mi cerebro con tan interesante publicación sobre mujeres Sudafricanas. Estos datos me inspiran y me motivan a continuar en el ejercicio artístico. Es mucho lo que África le da a todo el mundo, màs reconocimiento y respeto a nuestra Mama África

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