¡Que se rinda tu madre! El fuego que desató la rebelión de una juventud y un pueblo que claman justicia

FOTO CORTESÍA: Oscar Navarrete
FOTO CORTESÍA: Oscar Navarrete
Publicado en: 2018-05-17

¡Que se rinda tu madre![1] El fuego que desató la rebelión de una juventud y un pueblo que claman justicia

Por: el presente texto fue escrito por un grupo de mujeres y un hombre, todxs activistas / feministas / docentes / investigadores en la academia y la calle. [2]

Lo que estamos viviendo hoy en Nicaragua tiene explicaciones de largo alcance, pero hoy podemos decir que en el mes de abril se encendió la llama de la rebelión y se perdió el miedo; mujeres y hombres jóvenes y pobladores de diversos sectores y variedad de pensamientos alzaron la voz en insurrección.

Las protestas juveniles en las calles empezaron por la negligencia estatal ante el incendio de indio Maíz, provocado intencionalmente en una de las reservas naturales más grandes y de mayor biodiversidad de Centroamérica, ubicada en comunidades afroindígenas del territorio Rama-Kriol en el Caribe Sur del país.

Después de varios plantones en las cercanías de la Universidad Centroamericana (UCA) en Managua, el 13 de abril, jóvenes logran hacer una pequeña marcha y se toman, momentáneamente, el espacio de la Plaza las Victorias, un cruce de calles en la vértebra neural del centro posterremoto de la capital. Hasta ese momento, y desde las elecciones de 2007, la plaza era lugar de uso exclusivo público por la Juventud Sandinista (JS) y cualquier fuerza para/estatal del partido del Gobierno, el Frente Sandinista de Liberación Nacional.

En León y Matagalpa, ciudades consideradas bastiones sandinistas, se dan también plantones. Como es habitual y naturalizado desde hace 11 años, la respuesta del Estado fue el envío de hombres adultos motorizados, con cascos y garrotes, antimotines de la Policía Nacional y la JS. El Estado colonial usa los recursos del país de manera prebendaria, al servicio del capital y de forma autoritaria.

Tras estos antecedentes, inicia una masacre juvenil que en las siguientes semanas alcanza cotas sin precedentes en el país. El 16 de abril, mediante decreto presidencial aprobado sin consenso con ningún sector, se reforma la ley de seguridad social que: impone un impuesto sobre medicamentos sobre las pensiones por jubilación de un 5%; aumento de la cotización de las personas del 6.25% al 7%; aumento de la cotización para el empleador del 19% al 22.5%.

Se dan marchas de personas jubiladas en varias ciudades. Jóvenes autoconvocadxs se unen a las protestas; el 18 de abril varios periodistas y protestantes son agredidxs y robadxs y se viola la autonomía universitaria con la irrupción violenta a pedradas y garrotazos en el recinto de la Universidad Centroamericana (UC), en cuya entrada principal se celebraba un platón. [3]

Al amanecer siguiente, día 19 [4], lxs universitarixs de diferentes partes del país se plantan en varias universidades que durante años guardaron silencio y convocan a la población; paulatinamente vienen respondiendo el campesinado anti canal, periodistas, el movimiento feminista, la empresa privada, pobladorxs… Los antimotines y la JS intentan detener las marchas y entran, en unos casos, y tratan de entrar en otros, a los recintos universitarios; disparan balas de plomo.

En la Universidad de Ingeniería (UNI), la Universidad Agraria (UNA) y la Universidad Politécnica (UPOLI) quedan atrincheradxs universitarixs de centros públicos y privados, asistidos por estudiantes, egresadxs de Medicina y personal voluntario de enfermería, los que lograron escapar del asedio de la UNI huyen a la catedral de Managua, detrás de sus instalaciones, el cura y la monja que lograron negociar el asedio para/policial que duró varias varias horas.

Monimbó, barrio indígena de Masaya que desató la insurrección popular de 1979, se levanta; llegará a expulsar al alcalde a pedradas, después de ataques a personas mayores en Masaya y León.

La situación evoluciona día a día. Hoy, amanecemos con 65 personas asesinadas, centenares con heridas de bala, y más con otras lesiones, con un número indeterminado de detenidxs y en paradero desconocido. Los presos liberados muestran señales de tortura.

Las protestas y la represión no han dejado de ocurrir un solo día en todas las grandes poblaciones, el descontento levanta zonas de raíces indígenas y artesanas, como Niquinohomo, cuna de Augusto César Sandino, Catarina y los pueblos blancos o pueblos brujos, y la cabecera departamental de Masaya, especialmente el barrio indígena de Monimbó: piedras, fogatas y barricadas como única arma del pueblo.

FOTO CORTESÍA: Oscar Navarrete

Amanecemos después de 27 días de saqueos y quema de mercados e instalaciones del gobierno con participación policial y de la Juventud Sandinista, de contramarchas de personal de Estado convocadas en cuestión de horas por el Gobierno; con acoso policial y persecución judicial y criminalización de la gente que protesta, de negación y obstaculización de la asistencia sanitaria en centros públicos.

Amanecemos después de tres marchas nacionales, de caravanas vehiculares kilométricas para apoyo, asistencia y seguridad, con plantones y manifestaciones simultáneos y diarios, con vigilias de defensa comunitaria de mercados, comercios y residenciales, con tranques y cortes en las principales vías del país, con un paro escalonado, y con la invitación del Gobierno a que la CIDH entre en el país, primera condición consensuada por estudiantes, campesinado, empresa privada e Iglesia católica (que actúa de mediadora) para sentarse a dialogar con el Gobierno; otros tres (cese de la represión, desmantelamiento de las fuerzas paramilitares y signos creíbles de voluntad de diálogo y paz) aún no se han cumplido.

Hay jóvenes que ofrendan su vida ante la prepotencia, ante el autoritarismo de un gobierno dictatorial y que gritan a los poderosos que aspiran a tener una ¡Matria Libre y Vivir!

Hoy lxs jóvenes y el pueblo claman justicia ante la brutal masacre. Hoy, el gobierno quiere echar esos muertos a jóvenes y pobladores, pero ya no puede engañar, se les cayó la careta de socialistas revolucionarios.

Hoy solo queda escuchar a un pueblo que grita: ¡Que se vayan!

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[1] En boca de todxs está el grito del poeta Leonel Rugama, antes de su asesinato por la Guardia Nacional en 1970 y la exigencia que se rindiera, versiones actuales de esta en las marchas y plantones “Que se ridan tu padre, porque las madres no se rinden” o “Laureano: Que se rinda tu madre”, Laureano es hijo de la Vice presidenta Rosario Murillo, pareja de Daniel Ortega.

[2] Las autoras, por razones de seguridad, han decidido abstenerse de poner sus nombres.

[3] El movimiento #OupaINSS, nacido en 2013 entre adultxs mayores y acuerpado por estudantes en demanda de una persión reducida, puede ser el antecedente más inmediato. Consiguió, después de represión estatal y paraestatal, una pensión, proporcional, para varias personas que no alcanzaban a cumplir criterios legales, como el número de semanas de cotización necesarias.

[4] Mismo día que el del triunfo de la Revolución Sandinista del 19 de julio de 1979. Ha sido continua, en la protesta, la reapropiación de ideales y símbolos de la revolución sandinista: espacios, figuras, nombres, consignas, canciones, gritos, imágenes… La bandera rojinegra fue sustituida por la nacional azul y blanco, en astas, paredes y alrededor del cuello de la estatua de Sandino en Niquihonomo. Daniel y Somoza son la misma cosa.

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Grupo de mujeres y un hombre, todxs activistas / feministas / docentes / investigadores en la academia y la calle, quienes por razones de seguridad, han decidido abstenerse de poner sus nombres.

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